24 de junio de 2021, 12:07:42
Opinión


Los dilemas de un conflicto armado. I: La perspectiva histórica

Víctor Morales Lezcano


No me extraña que James Joyce creyera en el caos circulatorio de la existencia de millones y millones de seres en cuanto pauta de gobernación humana.

Con la guerra en Afganistán nos enfrentamos, si no a un caos, si al reino de la incertidumbre en cuanto a la estrategia a aplicar en plazo y a la táctica en corto que dicta el estado de insurrección dominante en aquel país. Situación que contamina su territorio, colocado entre el Oriente musulmán y sus vecinos sempiternos -Rusia, China e India misma (a través de Paquistán) e Irán-. Afganistán está situado, por tanto, en un gran cruce de conflictos potenciales.

En perspectiva histórica, cuando no ha sido Afganistán, han sido en el pasado otros países y culturas diferentes a la nuestra (occidental) los que se han opuesto a ser controlados por tropas forasteras. Incluso si se sobreentiende -por los invasores- que esa ocupación redundará en beneficio de los autóctonos a redimir.

Emergen de esta manera los dilemáticos impasses de la Gran Potencia, o la República imperial -cual es el caso de los Estados Unidos-, y la nómina de sus intérpretes. A finales de los años 80 del siglo pasado, Stanley Hoffman -un politólogo internacionalista de origen austriaco que hizo escuela en París y culminó su carrera en Harvard- publicó un estudio alegórico centrado en Gulliver (Estados Unidos) atado de pies y manos por legiones de enanos inmisericordes. O sea, Hoffman mostraba cómo se puede caer en la trampa que han tendido los inferiores, y cómo contribuye a ello la inadvertencia del poderoso -el gigante Goliat-, víctima de su engreimiento.

Quizás sea más conocido, y suene más familiar al lector la obra de Henry Kissinger, asesor de seguridad nacional y secretario de Estado de los presidentes Nixon y Ford. Habría que releer sus obras históricas, impregnadas de realismo político, para llegar después a su autobiografía reflexiva, Diplomacy. Toda la obra de Kissinger es relevante hoy, al filo del recrudecimiento de la guerra en Afganistán, mientras que paralelamente han venido cerniéndose peligros de consideración en torno al futuro de una potencia nuclear, clave en Asia, como es Paquistán.

Tampoco Paul Kennedy, el profesor británico que refinó sus dotes de historiador de las relaciones internacionales bajo el manto de Sir Basil Liddell Hart, ha sido ajeno a la atracción que ejercen los dilemas que han tenido que resolver las potencias imperiales en coyunturas y escenarios cambiantes durante los siglos XIX y XX. Intentando salir, todas ellas, del “atolladero” con que los sistemas multipolares parecen acechar a los gigantes, aquéllos a los que el diminuto Gulliver logró burlar en más de una ocasión, hasta hacerle rehén.

Hace escasamente un año, y sin que el relieve de su nombre sea parangonable con el de los tres eméritos a los que me he referido anteriormente, Gordon M. Goldstein publicó, recientemente, Lesson in Disaster, libro que, a su vez, Richard Holbrooke reseñó en The Times Book Review. Goldstein es -a propósito- biógrafo del que fuera asesor demócrata McGeorge Bundy, sobre cuyos hombros reposó el tándem Kennedy-Johnson para sopesar asuntos internacionales. El oráculo de turno, ahora, no escribe en tiempos de guerra fría con la URSS (+ 1991), sino en el arranque confuso del siglo XXI, pleno de lenguajes desconcertantes para el analista de la situación internacional que comenzó a desplegarse a escala mundial a partir del 11-S. O sea, desde el momento en que la administración del presidente Bush lanza urbi et orbi su apología, no de la contrainsurgencia (como en la guerra de Vietnam) sino de cruzada contra el terrorismo islámico, para ser precisos.

Lesson in Disaster nos abre un panorama polémico sobre el dilema crucial al que viene a se enfrentarse en estas semanas Barack Obama. Intentaré recapitular, en adelante, algunas de las opiniones más o menos autorizadas que circulan por el mundo.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es