1 de diciembre de 2021, 15:53:44
Opinión


Populismo autoritario: la perpetuación de Daniel Ortega



Los títeres sandinistas de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua se han permitido el lujo de saltarse un artículo de la Carta Magna del país, el 147 para ser exactos. Dicho precepto constitucional acotaba los plazos del mandato presidencial; plazos que Daniel Ortega no está dispuesto a cumplir. Ahora habrá que esperar a las elecciones de 2011, pero por de pronto, ya están puestos los mimbres para una perpetuación sandinista en el poder.

El origen de todo ello hay que buscarlo en Hugo Chávez quien, obnubilado por la Cuba de Fidel, quiso emular al Comandante perpetuándose en el poder para así pilotar personalmente la conversión de Venezuela en un régimen bananero de opereta. Algo así pretendió hacer Zelaya en Honduras, aunque no contaba con la reacción de las más altas instituciones de su país, quienes abortaron su intento de convertirse en un satélite chavista. Todo lo cual se lleva a cabo con la impunidad que da el saber que la OEA está controlada por estadistas de la talla de Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández de Kirchner y el propio Chávez. Además, cuentan con el inestimable apoyo del ministro Moratinos en España; como lo define la prensa norteamericana, “el hombre de Castro en Europa”.

Resulta muy saludable para la democracia que los líderes políticos se vayan reciclando. Es el caso de Estados Unidos, cuyo presidente no puede ocupar el cargo por más de dos legislaturas. Además, allí el sistema electoral funciona sin fraudes ni pucherazos como los habidos en la Venezuela chavista. En este sentido, la fiabilidad de Ortega en Nicaragua no es precisamente alta, por lo que conviene estar bien alerta a los próximos movimientos en el país. Si el pueblo nicaragüense opta por reelegir a Daniel Ortega, que sea de manera limpia y con fecha de caducidad. Lo contrario sería sumamente perjudicial para la marcha del país.

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