16 de diciembre de 2019, 4:49:28
Cultura

crítica


[i]This is it[/i]: el último show de Michael Jackson alimenta el mito


No cabe duda de que, muerto el hombre, crece su leyenda, y si Jacko ya era en vida el indiscutible rey del pop, con su desaparición, el mito se sigue alimentando. Pero si hay algo que el documental This is it consigue, más allá de intentar consolar a los fans que le esperaban en el escenario O2 londinense y seguir llenando los bolsillos de sus herederos, es acercar al público a la faceta más desconocida de todo artista: la del duro trabajo durante los ensayos que preceden inevitablemente a la presentación de un nuevo espectáculo. Más aún, si, como en el caso de Jackson, se trataba de la vuelta a los escenarios después de un largo periodo de oscurantismo marcado por toda clase de rumores acerca de su excéntrica vida privada.


Si hay algo que el documental This is it consigue, más allá de intentar consolar a los fans que le esperaban en el escenario O2 londinense y seguir llenando los bolsillos de sus herederos, es acercar al público a la faceta más desconocida de todo artista: la del duro trabajo durante los ensayos que preceden inevitablemente a la presentación de un nuevo espectáculo. Más aún, si, como en el caso de Jackson, se trataba de la vuelta a los escenarios después de un largo periodo de oscurantismo marcado por toda clase de rumores acerca de su excéntrica vida privada.

Lo que parecía fuera de toda duda era que la despedida del mito se hiciera sin su arte y ya que había más de 100 horas de grabación de los ensayos, inmediatamente se puso en marcha la rentable maquinaria del show business para convertirlas en el emotivo documental que se estrenó el pasado miércoles en todo el mundo y que sólo estará en los cines durante dos semanas. Pero el nacimiento de This is it no resultó tan fácil. Primero se tuvo que acudir a la Corte Suprema de Los Ángeles en la que se aprobó un acuerdo que permitía a Columbia Pictures y a la promotora de la gira, AEG Live, desarrollar el documental, después de que los abogados que representaban tanto a los ejecutores del testamento de Michael Jackson y como a la madre del cantante revisaran minuciosamente el contrato.

Para Kenny Ortega, director de la cinta y socio creativo de Jackson en la gira de 50 conciertos para cuyo inicio faltaban pocos días ese fatal 25 de junio en el que el corazón de Jacko dejó de latir, la película es el regalo de Michael a sus fans y lo cierto es que en las últimas secuencias incluidas en el metraje, Michael dice a los miembros de su equipo que el verdadero objetivo de los conciertos programados en la capital británica es el de devolver el amor al mundo. Y son, precisamente, los componentes de la gira que ensayan con el rey del pop quienes abren el documental con sus declaraciones durante las sesiones de casting y, posteriormente, con el milagro de ver el sueño de trabajar con su ídolo, cumplido.

El documental se desarrolla principalmente entre los bastidores del Staples Center de Los Ángeles y el Forum de Inglewood, también en California, y en él vemos a un Jackson humilde, creativo y laborioso, entusiasmado con la preparación de un gran espectáculo que incluía la proyección de algunos vídeos de los que también se ve una parte en This is it, así como la selección de algunas escenas en 3D y, por supuesto, no faltan las canciones más famosas del artista como la indispensable Thriller, The way you make me feel, Man in the Mirror, Billie Jean o I just can't stop loving you, además de ser la presentación oficial del tema que daba nombre a la gira. Y como muestra definitiva de que Jacko sigue batiendo records, ya se afirma que en toda la Historia del cine, ninguna película había vendido tantas entradas antes de su estreno: un millón en Japón y, en Londres, sólo en las primeras 24 horas desde que se sacaron a la venta, 30.000, muchas más que para cualquiera de las entregas de Harry Potter o que para El señor de los anillos.
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