12 de noviembre de 2019, 17:12:45
Mundo

España pierde fuelle en el Magreb


Moratinos reparte incongruencias entre Argel y Rabat


La diplomacia española en el Magreb acumula peligrosamente errores y declaraciones apresuradas que, al irritar a unos países en detrimento de otros, hace perder credibilidad, seriedad y capacidad de negociación al gobierno de Rodríguez Zapatero a la hora de defender los intereses españoles en la región.


A pocas semanas de que España asuma la presidencia de turno de la Unión Europea, el comportamiento político del Gobierno en el Norte de África, una región de intereses estratégicos para los países del flanco sur de la UE, suscita inquietudes.

El comportamiento errático del ministro Moratinos en el asunto de la activista saharaui Aminatu Haidar, sus declaraciones sobre lo “inconcebible del cierre de fronteras entre Argelia y Marruecos”, y sobre el supuesto “importante papel” que puede jugar Marruecos en las relaciones entre Europa, África y América Latina, están suscitando inquietudes en cuanto a las orientaciones de la diplomacia española.

La declaración de la intención del Gobierno español de otorgar el “asilo político” a la saharaui Aminatu Haidar, cuando ésta no lo ha pedido, lo único que está consiguiendo es quitarle al régimen de Marruecos la “patata caliente” de justificar ante la Unión Europea y los Estados Unidos la “expulsión” de Haidar de Laayún desprovista de pasaporte, y trasladar el problema a España. El Ejecutivo español asume las consecuencias de un problema fabricado por Rabat y que supone una grave infracción a la legalidad internacional.

En cuanto al papel de Marruecos en la relación tripartita entre África, Europa e Iberoamérica, elogiado por Moratinos en un encuentro celebrado en Tánger este fin de semana, el ministro español ha olvidado que Marruecos es el único país del continente que no forma parte de la Unión Africana por negarse a sentarse a la mesa junto a los saharauis de la República Saharaui Democrática (RASD) que integran la UE. El “área de influencia” del reino alauita en el continente africano se limita casi exclusivamente a una parte de África Occidental, Senegal y Gabón principalmente. En cuanto sus relaciones con Iberoamérica están empañadas por la ruptura de relaciones con Venezuela, la inexistencia de las mismas con Cuba y las dificultades de la diplomacia marroquí para hacer admitir a los países de Hispanoamérica su proyecto de anexión-autonomía en el Sahara Occidental. En tales condiciones el “papel” de Marruecos evocado por Moratinos se encuentra seriamente menguado.

La última perla de la diplomacia española ha sido la de dar lecciones de geopolítica a los dos vecinos magrebíes, Argelia y Marruecos, que llevan medio siglo de litigios ininterrumpidos. Al considerar incomprensible el cierre de fronteras entre ambos, Moratinos alimenta las quejas de la diplomacia alauita motivadas por las enormes pérdidas materiales que supone la paralización del comercio, del transporte y de los flujos humanos entre Argelia y el Reino de Mohamed VI. La diplomacia argelina ha respondido a Moratinos declarando que “el problema de la frontera terrestre hay que inscribirlo en un marco general de las relaciones entre Argel y Rabat”, y en la idea de “lo que se quiere del Magreb”. Dicho de otro modo, Argel ha condicionado la apertura de su frontera entre Uxda y Magnia, a la cuestión del Sahara Occidental, que para la diplomacia de Buteflika es la pieza maestra en la arquitectura magrebí.

Moratinos ha querido contentar al régimen de Rabat, pero se ha olvidado de que España importa la inmensa mayoría del gas de Argelia, país en el que están implantadas las más grandes empresas españolas. Curiosamente y coincidiendo con las de declaraciones de Miguel Ángel Moratinos en Tánger, Argelia anunció que la puesta en marcha del nuevo gasoducto Argelia-España, que unirá directamente Beni Saf con Alméria, se retrasa hasta la primavera de 2010, cuando su inauguración estaba prevista para este último trimestre de 2009.

El retraso en el gasoducto Medgaz provocará pérdidas importantes. España posee el 52% de acciones del consorcio (Cepsa 20%, Iberdrola 20% y Endesa 12%), frente a la argelina Sonatrach (36%) y Gaz de France (12%). Las relaciones entre los socios españoles y argelino son más bien tensas. Según el ministro Chakib Khelil hay un serio desacuerdo en dos niveles: “los precios del gas, y la distribución por Sonatrach de sus productos en España”. Problemas que la diplomacia española no parece tener en cuenta.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es