1 de diciembre de 2020, 3:34:01
Opinión


Aparta de mí ese titular

Mayte Ortega Gallego


Hace pocos días alguien me preguntó en un bar: “pero, ¿tú te has enterado bien de lo que ha pasado con el lío éste del Alakrana?”. Por un momento estuve tentada de contestar: “Alakrana, la bailaora cordobesa de origen árabe famosa por sus coreografías de formas estilizadas, voluptuosas, torcidas a imitación de un alacrán”. La discreción y un repentino ataque de prudencia me impidieron contestar tamaña idiotez. Pero a punto estuve.

Ahora ha tocado sobrecarga informativa acerca del barco, en las aguas de un país que nadie sabe situar en el mapa (la serie de madrileños por el mundo y sus secuelas están haciendo mucho en pos del “conocimiento” sobre el precio medio de alquiler en Gambia comparado con Vancouver. En fin, éste es otro artículo). Decía que todo el mundo creía saber mucho sobre el barco porque abría telediarios, los cerraba y llenaba de titulares las cabeceras digitales. Ahora sólo queda un leve reguero de noticia, que se irá diluyendo, bajando horizontalmente en la pantalla, el tamaño de fuente cada vez más pequeño hasta que alguien algún día se acuerde del barco capturado por piratas somalíes y que tenía un nombre de grupo heavy. Mientras, nos han saturado la cabeza con éste y mil asuntos que no aportan nada, que son calcos de teletipos, que nadie coteja y si hay una mentira o un bulo, se repetirá sin que nadie lo contraste. Es agotador.

No hay demasiada contestación al respecto. Leves gestos: no ver los telediarios, elegir con tino qué quieres leer en los periódicos, no volverte presa del F5 en tu ordenador y seleccionar. La clave radica en este verbo. Tienes tanto a tu disposición en la bandeja de entrada, sin apenas haber hecho esfuerzo que la sola idea de seleccionar produce pereza. Deglutir sin criterio: indigestión.

Es imposible conocer el desarrollo de cada uno de los conflictos que asoman por el periódico y vivir para contarlo. En realidad te conviertes en un cúmulo de parches con titulares pegados a tu cuerpo a modo de collage. Los más ajados se caen y su espacio es ocupado por los nuevos pero no dejan de estar pegados superficialmente, no trascienden. No me estoy volviendo anti-sistema o sí, pero creo que la inteligencia y el discernimiento es un recurso limitado y yo dosificaría su uso.
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