23 de septiembre de 2019, 19:58:55
Opinion


LOS SECUESTRADOS DE AL QAIDA

Luis María ANSON


Esta vez pintan bastos. La crisis del Alakrana se podía resolver con dinero. Y Zapatero paga más que nadie porque es el presidente de las mercedes y las dádivas. A pesar de la oscuridad que rodea el nuevo secuestro, si Rubalcaba tuviera razón y tras la tropelía alentara Ben Laden y Al Qaida, los secuestradores tal vez pidan algo más que dinero.

     La opinión pública no sabe que en el último mandato de Felipe González se llegó a la fórmula de que España sería santuario para los partidarios de Ben Laden a cambio de que Al Qaida no mantuviera relación con Eta. Era un do ut des inteligente y bien enmascarado. El 11-S y la intervención fulgurante de Garzón echaron a rodar el acuerdo. España se convirtió en objetivo de Al Qaida, organización terrorista que intensificó su relación con la banda Eta.

     En España, varias docenas de islamistas padecen en las cárceles. Zapatero ha incrementado la presencia militar en Afganistán, en cuyas montañas maniobra escondido Ben Laden, suponiendo que permanezca vivo. Si el secuestro perpetrado en Mauritania se puede resolver sólo con dinero, no habrá demasiado problema porque Zapatero paga más que nadie. Dirá que su Gobierno no ha abonado un céntimo y bajo cuerda se entenderá con los secuestradores. Pero si éstos, además de dinero, exigen un canje por presos fundamentalistas, la harina se habría trasladado a otro costal.

     Ni siquiera Zapatero será capaz de desafiar el orden internacional y abofetear a Barack Obama entregando terroristas islámicos a cambio de los cooperantes secuestrados. Por eso la zozobra reina en Moncloa y el presidente vive sin vivir en él cuando creía que las glorias europeas le permitirían recobrar el crédito perdido.

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