14 de diciembre de 2019, 18:22:55
Opinion


Zapatero quiere robarnos la libertad en Internet

Alejandra Ruiz-Hermosilla


A quienes amamos la libertad apenas nos quedaba Internet. Pero el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pretende, en su afán intervencionista, socavar los derechos individuales en la Red, este reducto de información, expresión, opinión y entretenimiento casi al margen de los poderes políticos y económicos, y de la dictadura de lo socialmente correcto. No digo que todo lo que está on line sea libre, pero sí afirmo que todos los que estamos conectados somos, si queremos, absolutamente libres en el marco de la legalidad vigente. Esa es la magia de Internet, que permite a todo hombre libre ejercer su derecho a la información y a la libre expresión.

El anteproyecto de ley de Economía Sostenible escondía en sus disposiciones finales una modificación del artículo 158 de la Ley de Propiedad Intelectual que otorga al Ministerio de Cultura la potestad de cerrar las páginas web que alojen contenido que infrinja esa norma. Lo más grave es que ni siquiera establece la necesidad de contar con la intervención judicial para proceder a ese cierre sino que deja en manos de un “comité de expertos” semejante decisión. Como el “comité de expertos” ad hoc se parezca al que el Gobierno eligió para asesorar a la ministra-becaria en su ley por el aborto libre, podemos dar por muerta -o voluntariamente interrumpida, como se prefiera- la libertad en Internet del mismo modo que el socialista Alfonso Guerra hace ya demasiados años dio por muerto a Montesquieu y su impertinente separación de poderes.

La broma pesada de la ley de Economía Sostenible con la que el Ejecutivo pretende mantener engañados a quienes aún confían en su capacidad para sacarnos de la crisis no sólo ha obtenido la crítica unánime -si no contamos al grupo socialista, claro está- de todos los partidos con representación parlamentaria, sino que sindicatos, empresarios y expertos de todo pelaje han coincidido en señalar lo absurdo de su escaso contenido. Pero la oposición más contundente le ha llegado desde el grupo más heterogéneo y menos cohesionado que pueda existir: los internautas. Un número creciente por segundos de quienes disfrutan en España de conexión a la Red ha mostrado su disconformidad con un anteproyecto de ley que ocultó su espíritu censor al ser presentado en rueda de prensa y que sólo dejó ver su mandíbula dispuesta a devorar nuestra libertad en Internet cuando su redacción en formato pdf oficial llegó a las redacciones de los medios de comunicación. La airada respuesta -como no podía ser menos- de quienes disfrutamos de la libertad que la Red nos proporciona ha consistido en la adhesión y difusión de un “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet” (Lea el texto íntegro en elimparcial.es) que denuncia la evidente vulneración que la última ocurrencia de Zapatero perpetra del artículo 20.5 de nuestra Constitución: “El secuestro de publicaciones u otros medios de información sólo podrá acordarse mediante resolución judicial motivada”.

Pues eso, que o un juez resuelve de forma motivada que una página web ha infringido la Ley de Propiedad Intelectual y que, por tanto, debe ser clausurada o ya puede Zapatero guardarse su afán intervencionista, censor y liberticida para los aparatos de aire acondicionado frío/calor de los establecimientos públicos.
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