16 de septiembre de 2021, 14:22:58
Opinión


¿Por qué los crucifijos no y EpC si?

Javier Cámara


Cualquier excusa es buena para darle un "palito" a la Iglesia y haciendo bueno el viejo dicho que reza "Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid", el PSOE hace su propia versión, "Aprovechemos que una finlandesa pasa por Italia y le molesta un crucifijo", para utilizarlo como pretexto y quitarlos de todas las aulas de España.

El Congreso de los Diputados, el que se supone que representa la voluntad de todos los españoles, ha pedido al Gobierno –no va a hacer falta empujarle mucho– que haga aplicar en todos los centros escolares, los públicos y los privados, la jurisprudencia de una sentencia del tribunal de Estrasburgo que asegura que los crucifijos en las aulas son "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones".

La pregunta es sencilla, ¿por qué los crucifijos no y Educación para la Ciudadanía si?, pero puede ser más clara: ¿cómo es posible que el PSOE, para argumentar la retirada de crucifijos de los colegios, alegue que supone una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas y, por otra parte, siga manteniendo una asignatura adoctrinante como Educación para la Ciudadanía?

El agravio comparativo es evidente. Nada ataca más la libertad de los padres a educar a sus hijos que la imposición de los contenidos de una asignatura que inculca a los más pequeños unos valores morales que los ha elegido un ideario político y no sus progenitores. Pero, además, muchos padres tampoco tienen libertad para poder elegir el centro escolar al que quieren que vayan sus hijos. Esta cuestión también podría ampararse en la mencionada sentencia, pero a este Gobierno se le llena la boca hablando de libertad y no parece que tenga muy claro el concepto. La religiosa y la de educación van en la misma línea de los derechos fundamentales.

Al margen de que la sentencia en la que se basa el PSOE es fácilmente recurrible aquí en España y no es una sentencia firme, lo que queda patente es que al Gobierno no le importa la verdad y lo único que ve es que le resulta útil, que se ha convertido es un instrumento perfecto para sus fines.

La obsesión de la “izquierda progresista” de este país por atacar a la Iglesia es casi enfermiza. Ellos sabrán, porque esas raíces culturales de España de las que tanto se habla ahora no son fáciles de arrancar. Por cierto, acabamos de celebrar Halloween y aquí nadie del Gobierno ha dicho que hay que retirar esta fiesta pagana, que también es una religión… o conjunto de religiones, con sus símbolos y tradiciones.

Y digo yo: ¿Para cuándo tienen pensado quitar todos los belenes? ¿Eliminarán la fiesta de Reyes? ¿Y la Semana Santa, en qué fecha está prevista la supresión de hermandades, pasos y fiestas varias? ¿Prohibirán las romerías? ¿Sabe de verdad este Gobierno a cuántas personas sensibles con el catolicismo puede cabrear con sus “medidas”? ¿Explicarán en las clases de Educación para la Ciudadanía que respetar la Libertad Religiosa significa también respetar a los católicos?

Me da igual que desde el PSOE se diga ahora que será el Ejecutivo, o sea, ellos mismos, los que nos dirán a qué tipo de colegios afectará la retirada de crucifijos, porque los republicanos ya se han encargado de decir que será en “todos”, que es lo que han pactado con los socialistas. Pero parece que se recula, que hay división dentro del partido en el Gobierno. ¿Habrán echado sus cuentas de lo caro electoralmente que le puede salir esta iniciativa?
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