18 de noviembre de 2019, 10:02:47
Opinion


Los errores de la política exterior española



A pesar de la violación continua de los derechos humanos por parte del gobierno cubano y de que, al parecer, el Ministerio de Asuntos Exteriores español tiene constancia de estas actividades represivas en la Isla, el ministro Moratinos parece no darle suficiente importancia y sigue con el diálogo sin condiciones con Raúl Castro.

Hace pocas semanas la organización Human Rights Watch había advertido que la situación respecto a los derechos humanos en la isla caribeña se ha ido deteriorando. La organización ha documentado varios casos de detenidos por motivos políticos, así como de hostigamiento a personas que difieren del régimen, como en el caso de la bloguera Yoani Sánchez. Sin embargo, y a pesar de las declaraciones del gobierno español sobre la situación que sufren muchos cubanos, no parece existir una postura firme en relación al gobierno cubano.

Ya antes el gobierno estadounidense en la pasada administración había criticado la política española respecto a Cuba. No ha cambiado nada. La política exterior española en los últimos años parece desoír las buenas conciencias y mantiene una postura de diálogo y acercamiento a gobiernos claramente autocráticos, como Cuba, y Venezuela entre otros. Parece haber una contradicción entre algunas declaraciones y los hechos, y este es un motivo por el cual no se toma en serio a España y por lo que la embajada española en Honduras no ha podido ser reabierta.

Falta muy poco para que España asuma la presidencia de la Unión Europea y su desorientada política exterior, que difiere de la postura del resto de los países europeos, es una preocupación. El gobierno español tal vez intente un acercamiento por parte de Europa a estos países dictatoriales, lo cual puede causar un conflicto interno europeo. España debe apegarse a los valores democráticos y alejarse de aquellos que los vulneran. Además, ni a España ni a Europa ni a América le convine alentar posturas anti-occidentales que, más pronto que tarde, terminarán por pasar factura. También en el terreno económico.
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