20 de enero de 2022, 17:31:43
Opinión


El dolor

Mariana Urquijo Reguera


Es fascinante como en el siglo XXI uno de los grandes retos de nuestra ciencia y de nuestra medicina es el dolor. Si bien está a nuestro alcance toda una botica de pastillas para todo tipo de dolores, sin embargo, cuando un dolor físico se asienta, es muy complicado eliminarlo por completo. A su vez, un dolor continuado a lo largo de los días, los meses y los años, puede ser incorporado en una vida normal, pero entonces la vida deja de ser normal.

El conocimiento sobre los procesos que generan dolor y se inhiben es fascinante. La gestión de ese conocimiento es pura magia, y aún así, queda muchísimo por investigar.

No es casual que este tema sea espinoso, porque cuando el dolor físico mata, quitar el dolor es parecido a un precipicio hacia el otro mundo, carrera que no se acepta así como así. Pero quizá, en la resistencia a ciertas prácticas y experimentos están los prejuicios religiosos que valoran a la persona como sufre, que valoran el martirio y la resistencia.

Pero, señores y señoras mías, ¿por qué? ¿por qué sufrir cuando hay tratamientos si bastante sufren ya los que no pueden ser curados?

Invito a cualquiera a viajar por el mundo una semana con una migraña en la cabeza, como si de una tonelada de cemento se hubiera posado en los pétalos de una flor y a cada paso desgarrase un filamento, poco a poco iría aplastando los pétalos que además, a falta de luz, que no le llega, se marchitaría más rápido de lo debido. Les invito a intentar pensar en esas condiciones. Les invito a intentar sentir algo que no sea ese dolor constante y cansino que se lleva cada día por delante nada más empezar porque es soñar con su runrún y despertar con su zas zas zas.

Y cuando vives así, piensas que antes o después se pasará, pero que entre tanto, hay millones de personas que viven con el dolor, por elección religiosa o por ignorancia o porque la medicina no es un derecho que les asista. Pero pensando así , una sólo puede seguir pensando en el dolor, constante y erosivo que todo lo come.
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