27 de octubre de 2020, 4:10:13
medioambiente

su SUPERVIVENCIA PENDE DE UN HILO


¿Quiere saber qué especies corren peligro tras el fracaso de Copenhague?


En la Cumbre contra el cambio climático de Naciones Unidas celebrada la semana pasada en la capital danesa no sólo estaba en juego el futuro del ser humano. Tras no haberse logrado un acuerdo vinculante para la reducción de los gases de efecto invernadero, son muchas las especies que ven como a sus ecosistemas se les ha dado la espalda condenando a muchas de ellas a la extinción. Las organizaciones verdes y conservacionistas han puesto el grito en el cielo tras el fracaso de Copenhague ante el difícil panorama al que se enfrentan especies animales y vegetales como el koala, el oso panda o la Gran Barrera de coral.


Oso polar
El ecosistema donde más se está notando el aumento de la temperatura mundial es en los polos. La desaparición de los casquetes polares provoca que cada vez haya menos superficie para las especies que habitan en la región.

De esta manera, animales como el oso polar ven cómo, con el deshielo, se alejan a la deriva de tierra firme en pequeñas plataformas de hielo. Al intentar nadar de vuelta para buscar refugio, los osos se ahogan en el trayecto pereciendo, de este modo, miles de ejemplares cada año, lo que hará, de seguir a este ritmo, que la especie se extinga.

En esta misma situación se encuentran otros animales típicos de estas latitudes como la foca anillada, el zorro ártico, la morsa del pacífico o el pingüino emperador.

Koala
Uno de los animales más característicos de Australia es otra de las especies amenazadas ante el cambio climático. El koala se alimenta exclusivamente de hojas de eucaliptus. Este árbol, tóxico para el resto de los animales, está provocando una drástica reducción de los valores nutricionales de sus hojas debido a la acumulación del CO2 en la atmósfera que se transfiere a la hojas de eucaliptus a través de la fotosíntesis. De este modo, el koala sufre un empobrecimiento de su dieta base no sólo en calidad, sino también en cantidad.

La Gran Barrera de coral
El mayor agrupamiento coralino del mundo, con más de 2.600 kilómetros de extensión, es uno de los grandes afectados por el cambio climático. Los vertidos tóxicos emitidos a lo largo de todo el mundo y el enorme agujero en la capa de ozono sobre el cielo del continente oceánico están provocando que los niveles de temperatura y acidificación de los océanos estén alcanzando cotas críticas.



Este calentamiento y toxicidad de las aguas, que afecta directamente al cromatismo de los corales blanqueándolos hasta alcanzar un tono gris apagado, nada que ver con la exuberancia de colores que lucen habitualmente. Además, queman las algas adheridas a las formaciones coralinas desprotegiéndolas ante amenazas externas. La desaparición de la Gran Barrera supondría, además, dejar sin protección natural a más de 1.500 especies marinas y unas 4.000 de moluscos.

Orquídea mexicana
Esta pequeña flor autóctona del país azteca, que cuenta con decenas de variedades muy apreciadas por los expertos por su gran belleza está viendo cómo el aumento de las temperaturas y de los niveles de contaminación provocados por las industrias limita su efectividad a la hora de reproducirse. Su proceso de polinización, especialmente complicado, se ha visto muy afectado por el cambio climático que está acabando con una de las flores más representativas del país centroamericano, donde se la conoce como oreja de burro o de mula.


Tortuga laúd
Una de las especies marinas más raras y exóticas, de las que apenas quedan unos miles de ejemplares en todo el mundo, está sufriendo el aumento de las temperaturas, que le provoca estrés a la hora de anidar en las playas. Además, la tortuga marina más grande del planeta (un macho puede alcanzar los 900 kilos y más de un metro y medio de longitud) es víctima habitual de las redes de arrastre de los pescadores (en las que cae atrapada y muere) y de la disminución progresiva de su dieta.




Pez payaso
Esta simpática especie, que saltó a la fama de la mano de Nemo y de los estudios Disney, se encuentra en peligro debido al aumento de la salinidad de las aguas en las que habita, lo que le ocasiona un deterioro de su sentido olfativo. Este pequeño pez, que habita en coexistencia con las anémonas en los conjuntos coralinos del Pacífico, sufre como su futuro se ve también amenazado por la desaparición de su entorno así como por el aumento de la temperatura del agua.


Panda gigante
Una de las más entrañables del mundo y que subsiste con apenas 2.500 ejemplares en libertad, ve como su hábitat en China es progresivamente disminuido por el efecto de la industrialización del gigante asiático. Además, el acercamiento de la civilización a las reservas naturales y a las zonas de cría de este mamífero afecta a los periodos de procreación de los osos panda, ya muy frágiles y ocasionales de por sí.

Árbol de aloe
Esta especie arbórea, que tiene en el desierto de Namibia su principal hábitat, asiste a la desaparición alarmantemente de ejemplares por el estrés ocasionado por la sequía que azota la zona. La modificación de las condiciones climáticas creadas por el efecto invernadero provoca que inmensos ecosistemas se vean amenazados con la extinción.



En esta misma situación se encuentran grandes extensiones de la selva amazónica, conocida como el ‘pulmón del planeta’, la tundra ártica o los bosques valdivianos de Chile y Argentina que, año tras año, padecen el aumento de los efectos producidos por el cambio climático modifican de forma drástica sus ecosistemas introduciendo nuevas especies animales y vegetales no tradicionales haciendo desaparecer las autóctonas.
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