14 de diciembre de 2019, 4:40:12
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fue uno de sus mayores críticos


¿Qué le aporta a Obama su mano derecha?


El de 23 de agosto de 2008, Barack Obama anunció el nombre de su pareja política para su nueva etapa en la Casa Blanca. Desde entonces, lo que se preveía como una mala relación entre ambos, se ha convertido en un trabajo en equipo que ha permitido un pequeño avance de algunas políticas, como la reforma sanitaria o el envío de tropas a Afganistán, que prometieron durante la campaña electoral. De todos modos, fundamentalmente, Joe Biden ha estado inmerso en la labor de cubrir la escasa experiencia de Obama en política exterior, de lo que es considerado uno de los mayores expertos del país, sin olvidar tampoco otras cuestiones internas.


Aunque sonaban otros nombres como el del senador de Indiana, Evan Bayh, o el del gobernador de Virginia, Tim Keine, e, incluso, el de la propia Hillary Clinton, a poco más de dos meses de las elecciones, Obama anunció, a través de un mensaje de texto al teléfono móvil de sus seguidores, que Joe Biden iba a ser su pareja política. Este nombramiento se vio como una contradicción en más de un sector de la sociedad norteamericana ya que Biden, además de ser uno de sus rivales en las elecciones primarias, fue uno de sus mayores críticos. De hecho, lo definió públicamente como “el primer afroamericano que puede ser elocuente, brillante, limpio y guapo” y llegó a decir que “Obama no está preparado para ser presidente de los Estados Unidos de América”. Pese a ello, el senador de Delaware cumplía con los requisitos que el de Chicago demandaba para el puesto: independencia y opinión verdadera en el momento de aprobar nuevas políticas. Los analistas más radicales denunciaron que este nombramiento se debía a que el demócrata estaba bajando en los sondeos y necesitaba un nuevo impulso.

En este primer año de mandato, Joe Biden, considerado como uno de los mayores expertos en política internacional de Estados Unidos, ha sabido cubrir con garantías uno de los puntos débiles de Barack Obama, como es la política exterior, donde en más de una ocasión ha mostrado ser bastante inexperto. Pocos días después del juramento de los cargos de la nueva administración, Biden asistió a la Conferencia de Seguridad de Munich, donde anunció su intención de mantener “una cooperación con Rusia sólo si resulta tecnológicamente sensato y pagable”. Semanas después, anunció en Chile el fin de la política unilateral aplicada durante el mandato de George Bush. Este mensaje se consolidó en la cumbre de Pittsburg, cuando Obama transmitió a todos los países del G-20, que “Estados Unidos necesita su ayuda para liderar el mundo”, lo que ha significado un completo cambio en la forma de entender la política exterior con respecto a la anterior administración. Además, fue de gran importancia su labor en la política del “escudo antimisiles”, impulsada por George W. Bush y que, finalmente, fue rechazada por la nueva administración. Asimismo, ha realizado múltiples viajes a los Balcanes con objeto de impulsar la estabilidad en aquella zona. También, con el mismo propósito, visitó Georgia y Líbano.

Biden, con su imagen de hombre simpático que conecta bien con el público, durante este último año ha tenido que hacer frente al hecho de haber llegado a la vicepresidencia de Estados Unidos con uno de los presidentes más mediáticos de la historia del país. Sin embargo, el senador de Delaware ha vivido su primer año en la Casa Blanca sin llamar la atención y teniendo a favor que representa todo aquello que Obama no tiene. Es decir, veteranía y experiencia nacional e internacional, ya que presidir el Comité de Relaciones Exteriores del Senado le ha llevado a viajar a lugares como Iraq o Sudán. Una imagen simpática de ambos fue la del día que acudieron al Ray’s Hell Burguer, en Airlington, a comer unas hamburguesas. Pese a la caravana de coches blindados que tenían por delante, los dos mandatarios lograron mostrar la normalidad de la que presumen desde la campaña electoral, mostrándose como dos personas de la vida pública que no tienen reparos en hacer lo que hacen todos los ciudadanos estadounidenses. Asimismo, otro momento a destacar fue el día de la victoria de Obama en el Grant Park de Chicago, cuando tras el discurso del presidente electo, ambos dirigentes, acompañados de sus respectivas esposas, se fundieron en un fuerte abrazo, ante los aplausos de miles de personas.

Uno de los momentos más impactantes de lo que ha sido el primer año de Joe Biden en la vicepresidencia de los Estados Unidos de América fue la visita no anunciada del dirigente a Iraq con objeto de reunirse con las autoridades del país para tratar diversos temas sobre el futuro y la seguridad en el país. En el instante de su visita, varios proyectiles impactaron en la 'Zona Verde' de Bagdad pero, por fortuna, Biden no resultó herido. Según informó en aquella fecha la policía iraquí, dos de los proyectiles de mortero lanzados impactaron en una zona muy próxima a la embajada estadounidense en Iraq.

El momento actual es probable que para Biden sea uno de los mejores instantes personales y profesionales de su vida, aunque el camino que ha recorrido no ha sido nada fácil y ha estado lleno de obstáculos. Hace 35 años, cuando estaba iniciando su andadura en el mundo de la política, el ahora vicepresidente de Estados Unidos tuvo que hacer frente a la muerte de su esposa y su hija pequeña en un accidente de tráfico, en la que sus hijos que sí sobrevivieron tuvieron que recibir un cuidado especial durante un tiempo. Además, poco después de este duro trance, tuvo que abandonar la política acusado de plagiar un discurso pronunciado por el laborista británico, Neill Kinnock. Se retiró y tuvo graves problemas de salud. De hecho, fue hospitalizado en dos ocasiones por sufrir sendas aneurismas.

En cuánto a las relaciones con España, Joe Biden fue el protagonista del primer encuentro de Rodríguez Zapatero con un miembro de la administración Obama, que se produjo en Chile el 28 de Marzo del pasado año, en la Cumbre de Progresistas, donde ambos dirigentes tuvieron por sorpresa un encuentro bilateral, en el que reconocieron que se iniciaba “una nueva etapa entre ambos países” y fue considerado por las dos partes como “muy cordial”. Pese a las diferencias en el tema del Kosovo (España había anunciado la retirada de sus tropas de aquel país), y con aquella situación en la que el presidente Zapatero no se puso en pie ante el paso de la bandera estadounidense en la mente de todos, Biden reconoció a España como “uno de sus aliados más fuertes”. De todas formas, el número dos norteamericano y Rodríguez Zapatero mantuvieron conversaciones telefónicas previamente, como la que tuvieron tres días después de la victoria demócrata en las elecciones de 2008. Además, el nombre del dirigente español sonó en el primer debate que el senador de Delaware mantuvo con Sarah Palin, en el que los analistas le proclamaron vencedor del mismo, cuando consideró “increíble” que McCain no tuviera claro si aceptaría a José Luis Rodríguez Zapatero.
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