11 de diciembre de 2019, 10:33:38
Mundo

La embajada española se mantiene "abierta y operativa"


Las principales potencias cierran sus embajadas en Yemen ante la amenaza terrorista



Tras la orden dada por Washington el pasado domingo a su representación diplomática de cerrar la embajada estadounidense en Saná, la capital de Yemen, el resto de potencias occidentales han seguido su ejemplo y poco a poco van cerrando sus embajadas en el país arábigo o limitando sus servicios.

En las últimas 36 horas, Londres, Berlín, París, Roma y Tokio se han sumado a la medida norteamericana y han anunciado que dejan de prestar servicios diplomáticos en la capital yemení hasta que la amenaza terrorista que sobrevuela la región sea neutralizada.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha decidido restringir al público el acceso a la embajada en Saná si bien se sigue atendiendo a los ciudadanos españoles en la región por vía telefónica.

La embajada de España en Yemen, situada en la zona sur de la capital Saná, se mantiene "abierta y operativa", aunque se ha restringido por el momento el acceso al edificio por razones de seguridad. España inauguró su embajada en Yemen en abril de 2006.

La página web del Ministerio de Asuntos Exteriores desaconseja viajar a Yemen por su extrema inseguridad y ante el temor de que ciudadanos españoles puedan convertirse en objetivo de los milicianos islamistas.

Amenaza constante
Las embajadas de EEUU y del Reino Unido en Yemen ya han anunciado que mantendrán cerradas sus embajadas por tiempo indefinido por temor a un eventual ataque del grupo terrorista Al Qaeda. Asimismo, el nivel de seguridad en ambas sedes diplomáticas ha sido elevado considerablemente ante el temor de que el ataque sea inminente.

El pasado día 31, Washington advirtió a sus ciudadanos de que en el Yemen existe una amenaza continua de ataques. "La embajada de EEUU recuerda a sus ciudadanos que deben mantener un nivel alto de alerta y que deben poner en práctica medidas de seguridad", agregaba el texto difundido por la embajada.



Francia, Alemania, Italia y Japón también las cierran
La embajada alemana se sumó a las medidas adoptadas por las legaciones estadounidense y británica cerrando sólo la sección consular al público por "motivos de seguridad". Esta misma línea ha sido adoptada por París y Tokio que este lunes también han ordenado el cierre inmediato de sus embajadas en Yemen.

El embajador francés en el país arábigo ha pedido “prudencia y vigilancia” para todos los ciudadanos galos residentes o que se encuentren en Yemen. También se les ha instado a que "limiten todos los desplazamientos que no sean indispensables", explicó un portavoz ministerial.

El último país en confirmar el cierre de su embajada ha sido Italia. Fuentes de Ministerio de Asuntos Exteriores italiano han confirmado que "la embajada sigue estando operativa y de momento sólo se ha cerrado el acceso al público durante el lunes"

Por su parte ,el embajador italiano en Yemen, Mario Boffo, declaró a los medios locales que a pesar de estar cerrada al público, la Embajada "funciona al cien por cien" y precisó que la situación se irá valorando "día tras día".

El primer reto de Ashton
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini, ha instado a la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, a que proponga una acción coordinada de Europa en Yemen.

Frattini instó en una conversación telefónica con Ashton a una "coordinación concreta y eficaz" tanto en Sanaá, la capital yemení, como en Bruselas. Asimismo, abordaron la situación por la que atraviesa Yemen y el compromiso de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo.

El nuevo objetivo antiterrorista
Al Qaeda, cuya presencia activa en Yemen viene de lejos, se ha hecho fuerte en este pequeño país árabe sumido en la extrema pobreza y un caos político, económico y social donde el gobierno central del chií Ali Abdullah Saleh ejerce muy poco control verdadero más allá de la capital.

La red terrorista tiene en el país arábigo una numerosa y bien coordinada rama de efectivos que hostigan desde hace meses al gobierno central. Además, informes recientes de la inteligencia estadounidense han confirmado que Al Qaeda ha establecido contactos e, incluso, ha empezado a colaborar con la insurgencia chií del norte del país.

Tras el intento de atentado frustrado contra un avión con destino Detroit, del que Al Qaeda se ha hecho responsable, el Reino Unido y Estados Unidos acordaron a finales de la semana pasada financiar una unidad antiterrorista en Yemen. Esta medida ya ha sido censurada por los radicales islamistas de la zona que han amenazado con atacar intereses occidentales en la región si no se abandonan el país.

Tal es la preocupación de la comunidad internacional ante el crecimiento de las actividades de corte islamista radical, que la semana pasada el presidente estadounidense, Barack Obama, envió a su máximo mando militar en la zona, el general Petraeus, para entrevistarse con las autoridades yemeníes con el objetivo de elaborar una estrategia común para combatir el auge de Al Qaeda y sus células en el país.



Además de impulsar la unidad antiterrorista en Yemen, también se apoyará el servicio de guardacostas del país y se pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que aumente sus fuerzas de paz en Somalia.

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha convocado además, con apoyo de Washington y la Unión Europea, una cumbre global para tratar la radicalización en Yemen que se celebrará el próximo 28 de enero en Londres, en paralelo a la que tendrá lugar ese mismo día sobre el conflicto en Afganistán.

"La comunidad internacional no puede negar al Yemen el apoyo que necesita para combatir el extremismo", declaró Brown al anunciar la conferencia. "He dicho anteriormente que Yemen, por ser tanto incubadora como refugio del terrorismo, representa una amenaza regional y global", añadió.

Los objetivos de la cumbre londinense serían, entre otros, alentar esfuerzos para "ampliar la capacidad del Gobierno" y facilitar ayuda humanitaria a las áreas con más riesgo de radicalización. Se trata también de identificar las necesidades antiterroristas, colaborar en la instrucción de sus fuerzas del orden y ayudar al Yemen a acometer reformas económicas, sociales y políticas.
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