21 de octubre de 2019, 14:49:19
Opinion


En defensa del Financial Times

William Chislett


Un buen indicador del estado de ánimo de los gobiernos centrales y autonómicos (de cualquier tendencia) en España, y, a veces, de los españoles en general, es cómo reaccionan a lo que escribe la prensa extranjera sobre su país, en particular el diario Financial Times y la revista The Economist. A juzgar por las reacciones en círculos oficiales a varios artículos recientes en estas dos publicaciones, nuestros gobernantes están muy molestos y se sienten victimas de una conspiración. Así que no me sorprendió la patética insinuación de esta semana en las noticias de la cadena Cuatro en CNN+ de que el Financial Times ha montado una campaña contra España. Nada más lejos de la verdad.

Lo que contó el martes Victor Mallet, el corresponsal de plantilla en Madrid del FT, en una crónica y la columna que se llama “Lex” (muy leída en la comunidad financiera), se ha escrito mil veces en la prensa española, de mil y una maneras. Pero una cosa es lo que se publica aquí y otra lo que sale en la prensa extranjera, especialmente en estos momentos de crisis cuando la credibilidad de España está por los suelos y se tiene el temor de que España pueda sufrir los mismos problemas fiscales de Grecia y, en consecuencia, haya un incremento en el coste de sus préstamos. Basta ver el descalabro en la Bolsa de Madrid esta semana.

Vamos a los hechos. ¿Que se ha dicho en el FT? Victor nos contó que el déficit publico en España alcanzo el 11,4% del PIB en 2009 y que el gobierno quiere reducirlo al 3% en 2013, el tope establecido para la zona euro, pero “no está seguro que pueda, ni de cómo hacerlo.” Dice que los “las perspectivas a corto plazo son sombrías” y que “desde el comienzo de la crisis hace casi dos años hasta el presente, Zapatero y su gabinete no solo han derrochado libremente en la creación de empleo urgente, sino que además se han empeñado en mantenerse excesivamente optimista en las perspectivas económicas en España, lo que hace extremadamente difícil la tarea de persuadir a los españoles del sacrificio financiero al que deben someterse” ¿Alguien esta en desacuerdo?

De hecho, la estimación oficial del déficit para 2009, solo dos semanas antes de publicarse la cifra definitiva, era casi de dos puntos porcentuales por debajo del 11.4%. ¿Cómo se explica tanto desfase en tan poco tiempo? Por ultimo, Victor, siendo un periodista objetivo, recuerda a sus lectores que España entró en la crisis con un superávit en sus cuentas públicas y, a diferencia de muchos países, con un sólido sistema financiero y su deuda pública en términos del PIB es mucho más baja que la de Grecia.

Por otro lado, Lex, con el titulo S’painful (un juego de palabras entre Spain y pain, dolor), cuestionó la capacidad del gobierno de “poner su casa en orden”, dado que la mitad de la reducción del déficit vendrá, según el gobierno, de recortes en gastos – “complicado, dado que gran parte de los ajustes se supone que vendrán de los gobiernos regionales ferozmente independientes” – y la otra mitad del mayor crecimiento económico (que significa más ingresos de impuestos) – “aunque no se puede contar con eso.” Es ampliamente reconocido que la tasa de desempleo permanecerá alta durante bastante años.


Lex tiene un buen historial. Su uso del acrónimo "PIGS" - literalmente "cerdos" - para referirse en septiembre del 2008 a las economías de España y otros países mediterráneos provocó el enfado de grupos empresariales y medios de comunicación españoles al considerarlo "despectivo y denigrante". Los economistas a veces usan el término "PIGS" para agrupar a Portugal, Italia, Grecia y España igual que "BRIC" (pronunciado igual que 'brick', que significa ladrillo) se utiliza para describir al cuarteto de rápido crecimiento formado por Brasil, Rusia, India y China. Bajo el titular "Pigs in Muck" (literalmente "Cerdos en el fango"), Lex decía que el boom crediticio alimentado tras la adopción del euro se transformó en un abultado déficit de cuenta corriente en cuatro de los miembros fundadores de la eurozona. De hecho, el déficit en la cuenta corriente de España alcanzo el 9.5% del PIB en 2008.

Todo esto me recuerda mis años de corresponsal del FT en México cuando estalló en 1982 la crisis de la deuda mexicana y la reacción del gobierno del insensato José López Portillo a los críticos artículos y editoriales en mi periódico. Incluso hubo un deseo de echarme del país, según me contó alguien.

Espero que a Victor no le pase lo ocurrido a Keith Johnson, antiguo corresponsal del Wall Street Journal (el único corresponsal de plantilla en Madrid de la prensa norteamericana), quien fue persona non grata en La Moncloa y en varios ministerios entre abril y noviembre del 2004 por los editoriales de su periódico (que no fueron escritos por el) en contra de José Luis Rodríguez Zapatero y su retirada de las tropas españoles de Irak. El País, por poner un ejemplo inverso, era muy crítico con la administración de George W Bush, pero su corresponsal en Washington me dijo que no se encontró cerradas las puertas de la Casa Blanca. Yo hablé en noviembre 2004 de esta actitud estúpida y contraproducente en la presentación pública de un libro mío sobre España y Estados Unidos, publicado por el Real Instituto Elcano, y lo mencioné a Miguel Sebastián, y a la semana Keith fue invitado a comer en La Moncloa.
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