27 de septiembre de 2021, 0:45:13
Opinión


Un “Faisán” muy vivo



La lucha antiterrorista es algo sumamente serio. Lo bastante como para que cualquier indicio perturbador deba ser tenido en cuenta e investigado a conciencia. Así al menos lo ha entendido la Sala Segunda de la Audiencia Nacional, quien a través de un auto conocido ayer lunes daba instrucciones al juez garzón Garzón para que tomase declaración a tres de los policías que participaron en la investigación sobre el chivatazo al dueño del bar Faisán. Conviene recordar que dicho chivatazo dio al traste con una operación policial destinada a erradicar la trama de extorsión de la banda terrorista ETA en el sur del Francia con el cobro del llamado “impuesto revolucionario”.

El hecho de que haya que depurar responsabilidades en un asunto tan grave no sólo lo ha entendido la Sala Segunda de la Audiencia Nacional, sino cualquier persona a quien le interese que resplandezca la verdad. Pero parece que ni el propio Baltasar Garzón ni la fiscalía comparten esta opinión, toda vez que entre ambos hicieron lo posible por dar carpetazo definitivo al caso. Llama poderosamente la atención el exceso de celo del Ministerio Público para algunas cuestiones y su aparente -por no decir escandalosa- abulia para con otros. Y no digamos nada del ínclito juez. Si los señores Garzón y Conde Pumpido no consideran grave que desde la propia policía se aborte una operación antiterrorista por motivaciones estrictamente políticas, es que algo falla en el sistema judicial español. Mirar hacia otro lado ante un hecho tan grave da mucho que pensar. Como, por ejemplo, que no interesa que se sepan determinadas cosas, tales como que en un proceso negociador hubo quien se extralimitó a la hora de hacer concesiones al terrorismo. Si no hay nada que ocultar, no hay nada que temer. Pero, en todo caso, ha de investigarse. Le guste o no al juez Garzón.

En este periódico, y en esta sección, se han denunciado sistemáticamente los casos de corrupción surgidos, ya fuera en Valencia o en Baleares, afectaran al PP o al PSOE, pero el abuso de poder y la utilización partidista de medios públicos es un síntoma infinitamente más grave porque afecta a la independencia de la seguridad y de la justicia.

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