22 de enero de 2021, 4:06:39
Cultura

Cibeles Madrid Fashion Week


Cibeles llega a su ecuador marcada por los brillos, los tonos oscuros y el aire militar


La Cibeles Madrid Fashion Week se ha llenado en su ecuador de brillos, colores oscuros y líneas militares. con los desfiles de Torretta, Alvarado, Schlesser, Miguel Palacio, Juanjo Oliva, Duyos y Amaya Arzuaga.


Líneas militares, lentejuelas, tejidos brillantes y una gama de oscuros colores para el otoño-invierno han desfilado con fuerza sobre las pasarelas de Cibeles Madrid Fashion Week en el día de su ecuador.

Roberto Torretta ha presentado a una mujer dura pero seductora, algo militar, inspirada en los años 40 y con toques de "Blade Runner". Dobles botonaduras, abrigos estructurados, hombros más anchos, rodilleras y cinturones sobre abrigos, pantalones y vestidos. El cuero es esencial en la colección del argentino, no sólo para los complementos, sino para pantalones pitillos, camisas y vestidos drapeados. Los tejidos (jersey, satén, lana, astracán, algodón, terciopelo pieles) describen líneas ceñidas que marcan la cintura de una mujer esbelta, sofisticada y femenina que utiliza cortas chaquetas. Especial relevancia tienen largos trajes negros tan pegados que parecen una segunda piel y otros con siluetas más masculinas pero con el brillo de las lentejuelas. El negro es predominante, aunque hubo pinceladas caqui, óxido naranja, dorados y rosa palo.

En otras coordenadas se mueve Antonio Alvarado, cuya colección "Cul de sac" es militar y galáctica: rompe simetrías, crea volúmenes imposibles y pronuncia los hombros con vestidos que parecen una coraza protectora de un mundo, al parecer, hostil. Con una "amalgama de colores totalmente sombría y triste" -beige, marrón, verde, teja-, Alvarado hace prendas que no constriñen y entre las que el abrigo y el vestido corto son esenciales, al igual que las botas y las gafas de sol. Para el hombre, propuestas menos estrafalarias -de no ser por las minifaldas-: pitillos, pantalones "harlem" y chaquetas.

Ángel Schlesser recupera prendas de inspiración masculina en los tejidos y los cortes, pero combinadas con otras tremendamente femeninas. El contraste cobra fuerza en una colección poblada por líneas militares y mucho pantalón pitillo, abrigos de corte cuadrado de fieltro con charol o pelo de cabra. El minimalismo se combina con aplicaciones, piel o plumas, y se encuentran delicadas gasas y crepes de seda junto a prendas más duras. Los colores son neutros: beige, azul marino, negro y caqui con licencias para el rojo y el rosa chicle. Para la noche, Schlesser opta por vestidos cortos y cercanos al cuerpo y otros largos cortados al bies y con sabor años 30.

Para cerrar la jornada, Miguel Palacio gira en torno a un "look" cóctel muy urbano que da gran importancia a la espalda, con prendas que recaen en la cadera y recogen la silueta en los hombros para conseguir una figura más estrecha. El diseñador ha creado contornos sueltos y desenfadados aprovechando la caída y el volumen de los tejidos. Los colores son oscuros, pero vivos complementos, "pailletes" y "strass" rompen la seriedad en intensos azules y verdes. Las concesiones coloristas de la colección, que ha incluido joyas diseñadas por Laura Ponte, vienen encarnadas en el estampado arlequín y la seda rosa porcelana. El drapeado ha sido la tónica en pantalones, vestidos y faldas, mientras que las camisas y las chaquetas presentan líneas puras. Para ponchos, abrigos y capas de corte clásico, piel y lana.

En la mañana del sábado, Juanjo Oliva ha desplegado una colección inspirada en la esgrima que tiene cierto aire futurista: el negro es el protagonista en ceñidos vestidos y pantalones llenos de pliegues. Oliva, que no ha ido más allá del verde botella y el teja en lo que a colores se refiere, ha ideado faldas de extraordinarios vuelos y vaporosos vestidos de fiesta con encajes.

Lejos del luto, Duyos se ha atrevido a conjuntar colores como el aguamarina y el oro con magenta y berenjena y a combinar materiales, en los que busca nuevos volúmenes gracias al drapeado y al plisado. Los tejidos naturales como la seda, la muselina y la organza se combinan con la lana y el paño cachemir.

Hannibal Laguna ha deslumbrado con "Granviaswing", una colección brillante de vestidos de acabados minerales y elementos arquitectónicos que pronuncian la cintura, juegan con seductores escotes y describen cortes al bies. La piel, la lana, la seda de metal y las lentejuelas han sido los materiales base de Amaya Arzuaga, fiel al negro pero también conquistada por el naranja y el azul cobalto, y que ha utilizado las estructuras de hilos en sus vestidos de fibra y los volúmenes constructivos en sus vestidos nube.
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