7 de diciembre de 2019, 13:50:51
Opinion


El chantaje de los terroristas



Con el secuestro en Malí de los tres cooperantes catalanes el pasado 29 de noviembre, por parte del grupo terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), y la petición de rescate para liberarlos, se ha puesto de nuevo sobre el tapete si es o no adecuado ceder a los chantajes. Se especula que el gobierno español ha pagado a los terroristas alrededor de cinco millones de dólares, lo cual no han confirmado ni negado las autoridades.

Por su parte el gobierno de Malí ha cedido a las peticiones de AQMI al sentenciar con penas mínimas a cuatro yihadistas, a cambio de la liberación de un rehén francés, con lo cual se espera que los terroristas salgan en libertad muy pronto. Ciertamente, no es fácil lidiar con la presión de los familiares de las víctimas ni con la de los medios de comunicación, pero ceder a los chantajes no es inocuo. Tiene consecuencias devastadoras. Los grupos terroristas, reciben un dinero que invierten en financiar más actos terroristas. Pero, sobre todo, reciben un mensaje de que sus presiones y chantaje “paga” –nunca mejor dicho- o, al menos, así lo interpretan ellos que es lo que cuenta. El mensaje equivocado empezó con el rescate pagado a los piratas del “Alakrana”. Ha seguido, en la misma línea, con estos secuestros y no es difícil vaticinar que tendrá sus seguidores. En el caso de España la amenaza es constante, y en particular por este grupo de Al Qaeda en el norte de África.

De ahí que el gobierno deba, por una parte, ser claro y transparente e informar a la sociedad cuando se realicen pagos para rescate. Pero lo más importante es que tiene que mostrarse firme y no ceder a chantajes de terroristas: una política profundamente errada que no hará sino prolongar y remunerar estos procedimientos intolerables.
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