17 de octubre de 2019, 9:41:53
Opinion


Chipre: oportunidad perdida

William Chislett


Las negociaciones entre el Gobierno greco chipriota y la República Turca del Norte de Chipre (RTNC, no reconocida internacionalmente) para reunificar la isla – el único país europeo dividido y el segundo en el mundo después de Corea – caminan a paso de tortuga. La esperanza de alcanzar un acuerdo global antes de las elecciones presidenciales del 18 de abril en el RTNC y someterlo de nuevo a referendos en ambos lados de la Línea Verde, de cuyo mantenimiento se ha ocupado la ONU desde la invasión turca en 1974 (en respuesta a la violencia íntercomunal y un fallido golpe militar para incorporar Chipre en Grecia), no se va a cumplir.

En el referéndum de abril de 2004, el Plan Annan, del anterior secretario general de la ONU, fue mayoritariamente rechazado por los greco chipriotas y abrumadoramente refrendado por los turco chipriotas.

Aunque el presidente Demetris Christofias de la República de Chipre (RC) y Mehmet Alí Talat, el líder de la RTNC, están mucho más en sintonía que sus predecesores, y por esto sus negociaciones se consideran como una “oportunidad única”, están lejos de un acuerdo. Lo más que se puede esperar es un acuerdo en principio sobre algunos asuntos, y ni siquiera esto es seguro. Talat se enfrenta a su reelección en abril y podría perder ante Dervis Eroglu, cuyo Partido de Unidad Nacional, que derrotó al Partido Republicano Turco de Talat en las elecciones legislativas del abril pasado, es menos flexible y más partidario de la creación de dos Estados.

Tanto Talat (en su primera visita a un país que ostenta la presidencia de la Unión Europea) y Ahmet Davuto?lu, el Ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, estuvieron en Madrid el mes pasado. Hablé con los dos y ninguno cree que se vaya a llegar a un acuerdo satisfactorio para los dos lados antes de abril. El “blame game” (el juego de echarle la culpa al otro) continúa.

Con o sin reunificación, si Turquía quiere entrar en la UE, algo activamente apoyado por José Luís Rodríguez Zapatero, tiene que abrir sus aeropuertos y puertos al tráfico de la República de Chipre y reconocer el país (que es miembro de la Unión Europea desde mayo 2004). Esto desbloquearía ocho de los capítulos que Turquía tiene que negociar para entrar en la UE, pero Ankara afirma que no se moverá a menos que Bruselas cumpla su promesa de 2004 (poco antes del referéndum) de aliviar el "aislamiento" de la RTNC, donde no se aplica el acquis comunitario a diferencia de la parte greco chipriota. Muchos países de la UE reconocen que fue un gran error haber admitido a la República de Chipre en la Unión sin un acuerdo para reunificar el país algo, por supuesto, que los greco chipriotas rechazan con virulencia.

Mientras Talat quiere acelerar las negociaciones, porque tiene más que ganar, Christofias, sin embargo, no tiene prisa y prefiere esperar los resultados de la elección presidencial en el TRNC para ver si Talat sale reelegido. Si gana Eroglu, tiene más posibilidades de echarle la culpa al RTNC por la falta de un acuerdo y liberarse de la ira de la comunidad internacional que quiere una solución. Tassos Papadopoulos, el antiguo presidente del RC, decepcionó a la comunidad cuando pidió el voto “no” en el referéndum de 2004. Muchos greco chipriotas consideraban que un acuerdo de reunificación sería un juego de suma cero cuyo coste político y económico correría de su cuenta, y aún más después de casi seis años disfrutando su pertenencia a la Unión.

Christofías, cuyo partido AKEL es de origen comunista, tiene problemas políticos en su gobierno de coalición que limitan su margen de maniobra en las negociaciones con Talat. EDEK (socialista) salió de la coalición el mes pasado por desacuerdos con Christofias sobre algunos puntos con los turco chipriotas (por ejemplo, la idea de un presidente rotativo). El Partido Demócrata (DIKO y nacionalista), decidió permanecer en la coalición a pesar de sus desacuerdos pero dejó claro que no retira sus objeciones hacia algunas de las propuestas que Christofias ha presentado a Talat.

Los asuntos más espinosos, como la propiedad y la división del territorio en una “federación bi-zonal y bi-comunal basada en igualdad política con dos estados constituyentes, bajo un gobierno federal”, no se han negociado en profundidad. Mientras tanto, queda sin resolver la tragedia del suburbio greco chipriota Varosha, el principal foco de atracción turística antes de la invasión, en las afueras de Famagusta en el RTNC. La población huyó al sur de la isla o fue forzada a hacerlo y hoy, 36 años después, sigue siendo una zona fantasma (nadie vive allí) bajo la jurisdicción del ejército turco (hay unos 30,000 soldados turcos en el RTNC). Habrá una exposición de fotos de Famagusta en el Círculo de Bellas Artes, Madrid, los próximos 29 y 30 de marzo.

Un enorme gesto de buena voluntad por parte del RTNC seria devolver Varosha ya a los greco chipriotas, pero los turco chipriotas están convencidos que no recibirán nada en cambio y ven a Varosha como una baza en las negociaciones. Hace falta encerrar a los líderes del RC, Turquía, Grecia y del RTNC en el mismo cuarto hasta que lleguen a un acuerdo.
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