30 de marzo de 2020, 6:55:31
Opinion


El desafío de la pederastia clerical

Norberto Alcover


Guste o disguste, supongo que disgusta y mucho, el hecho es que los medios de comunicación informan una y otra vez de casos tan dolorosos como repugnantes de clérigos, seculares y regulares, que abusan de niños y adolescentes relacionados con ellos por razones sobre todo educativas. Los maestros destrozan y pervierten a sus discípulos. Y éstos solamente dan a conocer lo sucedido años después, cuando las circunstancias parecen invitarles a proclamar su humillación. En ocasiones, está claro y es muy explicable, con fines prioritariamente crematísticos por la dimensión secular de la experiencia soportada. Por otra parte, las noticias mediáticas al respecto no hacen sino aumentar y seguramente en su momento alcancen también a la sociedad española para escándalo de todos. Lo veo venir.

Hay que reconocerlo aunque solamente sea a posteriori, lo que aumenta la responsabilidad de los implicados: las situaciones en que un ser humano celebatario vive en permanente relación con jóvenes atractivos corporalmente, es propicia para que se desate la furia sexual hasta llegar a la relación pederasta. Puede que actúen patologías previas al abuso y puede que no. Pero de existir, lo más lógico es pensar que debieran haberse detectado en los años de formación de tales personas y evitarles así, desde el comienzo, permanecer en un estado que no podrán soportar con un mínimo de dignidad propia y ajena. Formación. Análisis personal. Acompañamiento espiritual. Pero es que además, una determinación radical desde el momento en que se detecta el abuso. Misericordia por supuesto, pero sobre todo solución objetiva del caso, sin paños calientes, como tantas veces se ha hecho.

Los medios de comunicación tienen una grave responsabilidad en estos casos: informar y opinar no es demoler. Y la Iglesia Católica también: el Evangelio es rotundo en estas cuestiones.
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