23 de noviembre de 2020, 19:46:48
Opinión


Las mafias y las nuevas tecnologías

Andrea Donofrio


Por fin, encuentro la utilidad del Facebook, aparte de subirte la moral viendo tus colegas envejecidos o disfrazados de Marilyn Monroe. Confieso de considerarlo no tanto una red social, como un centro de cotilleo, el lugar donde espiar a tus amigos, ex-novias o compañeros de colegio. Sin embargo, el Facebook parece crear una adicción y fascinación a la que ni siquiera gente “fría y cruel”, como los mafiosos, “peligrosos sicarios” consiguen resistir. De esa manera, la Policía italiana detuvo a Pasquale Manfredi, uno de los jefes de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa, acusado de asociación mafiosa, homicidio de miembros de los clanes rivales (entre varios, el de Carmine Arena, asesinado con un bazooka en 2004 mientras circulaba en su coche blindado), extorsión y tráfico de drogas. Desde su escondite con un módem USB de conexión a Internet, Manfredi, que se hacía llamar Scarface, como Al Pacino, solía “actualizar” su perfil en Facebook, permitiendo a la policía italiana detectar su IP, localizarlo y detenerlo. La tentación y también su ingenuidad le ganaron. Por fin, he encontrado la utilidad a esta nueva tecnología de la que todos hablan maravillas.

Otra noticia curiosa de esta semana sobre las Mafias y “el mundo moderno”, resulta la imposibilidad de ver las calles del barrio de Scampia a través de las cámaras de Google street. Paradójico que el buscador más famoso del mundo ha conseguido grabar las calles del Bronx, la zona Brancaccio en Palermo o Tepito en México, pero del feudo de Gomorra no hay ninguna imagen a nivel de calle (tampoco de Medellín o de las favelas de Río). Sobre el asunto no hay explicación al respecto y la única señalada (las calles son muy estrechas) parece poco creíble (Scampia cuenta con anchas travesías). Por eso, se disparan las especulaciones (“Google ha querido evitar un conflicto con el crimen organizado napolitano ignorando sus calles”; las familias no han permitido circular en el barrio al coche de Google, extremo que, sin embargo, no ha sido denunciado). ¡Qué pena! La noticia acrecienta la negativa fama de la que goza este barrio, lleno de criminales pero también de personas honradas que siguen con su vida y que, por ineficiencia y desinterés estatal, están obligando a diario a pactar con una realidad fétida y pestífera.

Una última noticia sobre la relación entre las mafias y las nuevas tecnologías: escuchaba del “falso mito” de que las llamadas en Skype no dejaban rastro y, por lo tanto, las mafias utilizaban frecuentemente este medio para transmitir sus órdenes y pasarse mensajes. Resulta errónea ya que, aunque le corresponda un mayor grado de dificultad, sus llamadas pueden ser interceptadas y los mensajes grabados, cosas que las policías de todo el mundo hacen a diario. Eso si, como me confesaba un amigo que se ocupa de esta materia, la dificultad aumenta porque Skype también permite hacer videollamadas, es decir que dos mafiosos pueden comunicarse sin intercambiar ni una sola palabra, solo mediante gestos o dibujos. Y, como hemos visto también en el Padrino (“todo está en el Padrino”…), los mafiosos tienen unos códigos de señas muy desarrollados.

La evolución de las nuevas tecnologías no pasa desapercibida por las organizaciones criminales que intentan aprovecharse de sus avances para sacar mayores beneficios y mejorar sus comunicaciones; sin embargo, en otras ocasiones, muestran sus debilidades y limitaciones, mostrándose enganchados a Facebook y otras redes sociales.

Por cierto, está columna precede a las próximas elecciones de 28 y 29 de marzo: a lo largo de más de ciento cincuenta colaboraciones siempre he procurado mantener una actitud moderada y equilibrada, sin esconder mis ideas políticas y exponiendo lo que pienso sobre la clase política italiana, criticando indistintamente la hipocresía de la derecha y la falta de idea de la izquierda. Esta vez creo en la necesitad de dar un señal fuerte contra una persona desagradable, pícara, que cada día genera más vergüenza; que amenaza la libertad de prensa e intimida las voces contrarias; que se aprovecha de una opinión pública entorpecida para cuidar sus intereses particulares, gobernando por decreto ley, denigrando, de esa manera, las reglas democráticas; que confunde la prescripción de un crimen con la absolución del delito; que candida camorristas, mafiosos y criminales en sus filas (Saviano dixit y yo comparto) o vedettes y chicas guapas; que prometió diminuir los impuestos y aún no lo ha hecho; que favorece la diáspora del Mezzogiorno; que está dividiendo el país, llevándolo al borde de la intolerabilidad e incomunicabilidad entre sus ciudadanos; que se burla del Estado de Derecho y ataca a la división de los poderes. Espero que nadie se sienta ofendido si cuento la verdad.
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