24 de enero de 2020, 4:07:05
medioambiente

crónica salvaje


¿Ha descubierto el reino animal el secreto para la vida eterna?


Uno de los mayores retos del ser humano es la perpetua búsqueda de la vida eterna, de la piedra filosofal, del elixir que combata el inevitable paso de los años. Pero, una vez más, puede que la naturaleza se haya adelantado al hombre y haya dotado a algunas especies de una determinada habilidad para esquivar el deterioro del paso del tiempo. A pesar de que los estudios en torno a la longevidad animal son escasos, debido sobretodo a la dificultad de realizar estudios de campo, sí existen evidencias de animales que gozan de una vida mucho más larga que la nuestra e, incluso, de especies inmortales.


Medusa turritopsis nutricula
En los últimos días ha saltado la noticia de que podría exisitir una especie animal que podría gozar de la vida eterna. Este es el caso de la Turritopsis nutricula, una especie de hidrozoo hidroideo de la familia Oceaniidae, que tiene la capacidad de regenerarse de forma ilimitada. Este proceso consiste en revertir su forma de vida de modo que, al llegar a la vida adulta, esta medusa rejuvenece sus células para volver al estado de pólipo. Gracias a esta presumible inmortalidad, la Turritopsis nutricula ha logrado expandir sus territorios hasta poblar los mares de todo el mundo, aunque es originaria del Caribe. A pesar de esta única y peculiar cualidad, esta medusa no es capaz aún de esquivar a sus depredadores naturales, principal motivo de que su vida sea, en la práctica, mortal.

Ballena franca de Groenlandia
Este descomunal mamífero cetáceo de color negro con incrustaciones blancas es una las especies marinas conocidas más longevas. La ballena de Groenlandia, que habita los mares de latitudes próximas a la región que le da nombre y que ha sufrido el acoso de la flota ballenera durante siglos, puede alcanzar los 200 años de vida, aunque las mediciones al respecto se mantienen en cuarentena debido a la dificultad de plasmar estos datos en un estudio de campo. La Balaena mysticetus, nombre científico por el que se conoce a este cetáceo, se alimenta principalmente de kril, vive en pequeñas colonias de hasta una veintena de individuos y tiene la curiosa característica de tener una cabeza muy grande la cual corresponde a un tercio del total de su cuerpo.

Pez piedra
El pez piedra (Synanceia horrida) cuenta con uno de los sistemas de camuflaje más efectivos del reino animal y posee uno de los ataques más mortales que se conocen. Los Synanceja, que pueden llegar a vivir entre 200 y 250 años en sus dos variantes, habitan el océano Índico y algunas zonas del Pacífico norte y cuentan con unas 18 púas capaces de inyectar un veneno de potencia similar al de la cobra. Su alto índice de mortalidad se debe a que los bañistas no le ven entre las rocas y lo pisan por equivocación. Los científicos han logrado localizar en aguas de Alaska individuos de esta especie con más de dos siglos de antigüedad y que aún no presentan signos de envejecimiento. El secreto para la longevidad del pez piedra es aún un misterio.

Tortuga de las Galápagos
La Geochelone nigra o tortuga gigante, una de las especies animales que más impresionaron a Charles Darwin al visitar la región, es una tortuga de la familia Testudinidae, endémica del archipiélago de las Galápagos. Esta simpática especie, de la que se han registrado ejemplares de hasta casi 200 años, es, al mismo tiempo, el género de su especie de mayor tamaño llegando a alcanzar el 1,80 de longitud y más de 220 kilogramos de peso. Su alimentación es vegetal, por lo que es una especie herbívora, aunque se han visto a ejemplares de Geochelone nigra comer carne en épocas de escasez. Desde la llegada del hombre al archipiélago índico, la población de esta tortuga se ha visto reducida drásticamente. En la actualidad apenas quedan 15.000 ejemplares de esta especie endémica.

Tortuga de Caja
La tortuga de caja, que tiene dos variante, las del género Cuora o Pyxidea, que son las tortugas de caja asiáticas, o las Terrapene, las tortugas de caja norteamericanas. Están caracterizadas por tener un caparazón en forma de cúpula, que está articulada en la parte inferior, permitiendo al animal cerrar su caparazón para escapar de los depredadores. Aunque las tortugas de caja se convirtieron en mascotas muy populares por su pequeño tamaño y su simpática apariencia, sus necesidades en cautividad son complejas y la captura de tortugas puede tener serios efectos perjudiciales en la población salvaje. Esta especie vive de media más de veinte años, aunque existen casos recogidos de individuos de esta especie que han llegado a superar el siglo de vida.

Gallinazo de cabeza roja
Esta ave, también conocida por el nombre de aura común (Cathartes aura) es una especie falconiforme de la familia Cathartidae que habita, mayoritariamente, en América del Sur. A pesar de su aspecto tétrico, con una cabeza sin plumas de un intenso color rojo, el gallinazo de cabeza roja no está emparentado directamente con los buitres o las águilas y sí con el ave más grande del planeta, el cóndor andino. El aura común es capaz de vivir más de un siglo, habiéndose registrado ejemplares de hasta 118 años de edad. Esta especie puede llegar a pesar entre 1,4 y 2,7 kg, mide de 60 a 76 cm de longitud y tiene una envergadura de hasta 2 metros. Tiene dos variantes muy parecidas en áreas más tropicales, el aura sabanera y el aura selvática.
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