30 de marzo de 2020, 5:50:35
Nacional

caso palma arena


¿Quién es José Castro, el juez del polémico auto de Jaume Matas?


El juez José Castro es un veterano de la carrera judicial aficionado a las motos, un deporte de riesgo que abandonó tras vender la suya al entender que la velocidad conlleva peligros y que ha hecho de su medio de vida una afición, pero sobre un servicio a los ciudadanos, con independencia del caso y de las personas implicadas.


José Castro, de 64 años, aspirante a continuar entre autos y sentencias por lo menos hasta los 70, se ha convertido en el azote -junto a la Fiscalía Anticorrupción de Baleares- del ex presidente de Baleares y ex ministro de Medio Ambiente Jaume Matas, a quien le ha impuesto una fianza millonaria de tres millones de euros para eludir la cárcel por el "caso Palma Arena".

El magistrado cordobés del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma ingresó en la carrera judicial en 1976 y desde entonces ha pasado por destinos como Dos Hermanas (Sevilla), Arrecife (Lanzarote) o Sabadell. Fue en 1985 cuando recaló en Palma, la capital de Baleares, una comunidad turística tranquila y ajena al grave virus de la corrupción política que padece, por los numerosos casos y por la larga y "honorable" lista de políticos imputados. Una situación que causa sorpresa en el resto de España y que se vive con suma indignación en las islas.

Según fuentes de la Judicatura consultadas por la Agencia Efe, el juez Castro tomó posesión del Juzgado de lo Social número 2 de la capital balear en 1985 y en 1990 fue trasladado al de Instrucción número 3 de Palma, aunque durante un tiempo tuvo que compaginar ambas obligaciones. Aficionado sin pasión al fútbol -es del Madrid pero no le importa que gane el Barça, si juega bien- podría haber sido portero, no por su estatura, sino por la capacidad para decir "no" a los periodistas.

En sus 34 años como juez no ha concedido ni una entrevista y no realiza declaraciones; y piensa seguir así, aseguran los que conocen a este juez que ha tenido que cambiar la moto por la bici y los paseos por prescripción facultativa. Para él, su único medio de comunicación posible son sus autos y sentencias.

Ante las críticas, calla y defiende la libertad de expresión como derecho. Tampoco dirá nada hoy tras la dura declaración del ex secretario general del PP Francisco Álvarez Cascos, que ha dudado de su imparcialidad y ha criticado el lenguaje "tabernario" que a su entender ha usado el juez en su auto.

Para el magistrado, los escritos judiciales deben ser respetuosos en los términos jurídicos y no farragosos y, en la medida de lo posible, entendibles para la ciudadanía porque en ocasiones -como en el "caso Matas"- el asunto tiene una gran trascendencia social. Las mismas fuentes señalan que Castro sí se arrepiente de cuando el 18 de agosto del año pasado respondió en "diez segundos" a los perseverantes periodistas acerca de si llamaría a declarar a Matas, residente por aquel entonces en Estados Unidos: "Puede que esté en la agenda", respondió escuetamente.

Aunque miembros de la carrera judicial y jurídica sostienen que no es en absoluto "serio", su semblante sí lo es cuando pasa ante periodistas, cámaras o fotógrafos. Si tiene afición a caminar corriendo cuando hay periodistas es para evitar cualquier oportunidad de preguntas.

Sin ninguna duda, en la mesa de Castro ha caído el asunto judicial más importante de su vida y de la historia política de Baleares. Aunque estaba previsto que su auto -que podría ser un libro por sus 157 folios- se diera a conocer este lunes, se hizo público un día después. Tal vez, porque a Castro ya no le gusta correr.
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