24 de noviembre de 2020, 18:25:39
Nacional

Funcionarios de prisiones califican de "fracaso" la norma


¿Es seguro aplicar la Ley de Igualdad en las cárceles?


El escándalo sexual descubierto en la cárcel de mujeres Madrid I de Alcalá Meco, por el que cayó la cúpula directiva de este centro penitenciario, ha reabierto el debate sobre las posibles consecuencias negativas que ha supuesto la aplicación de Ley de Igualdad en las prisiones. ¿Es positivo que hombres trabajen con reclusas y viceversa? Por Miriam Carmona


“Es una barbaridad intentar aplicar ‘stricto senso’ la Ley de Igualdad en las instituciones penitenciarias”. Así de contundente se expresa sobre la aplicación de la norma de Bibiana Aído en las cárceles, el secretario de organización de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP), Francisco López Llamazares.

El pasado viernes 23 de abril, con el escándalo sexual entre funcionarios y presas en Meco I, volvían los fantasmas de lo que llevan denunciando más de tres años los sindicatos de prisiones: la "inaplicabilidad" de la Ley de Igualdad en las cárceles por los "graves problemas" que provoca en la organización del trabajo.

La secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo. Efe

Hasta el año 2007, las prisiones se organizaban en dos escalas, femenina y masculina. Los funcionarios trabajaban con presos y las funcionarias únicamente con reclusos. Sin embargo, desde la entrada en vigor de la Ley de Igualdad, las escalas pasaron a unificarse. De este modo, la estructura cambió y ahora todos los funcionarios tienen la posibilidad, una vez han aprobado sus oposiciones, de escoger trabajar en departamentos de mujeres o de hombres.

“En prisiones ha habido toda la vida problemas por el medio en el que se trabaja”, explica López Llamazares, quien afirma que su colectivo ya había alertado de que la aplicación de la Ley de Igualdad en las cárceles “acarrearía una serie de problemas tanto para el colectivo de hombres como para el de mujeres”.

El secretario de organización de la APFP explica que aquellos que aprobaron su oposición antes de la unificación “conservan sus derechos” mientras que los que han obtenido plaza después de la puesta en vigor de la Ley de Igualdad “pueden optar a trabajar en todos los departamentos, bien femeninos o masculinos”. De modo que, a juicio de López, “hay una desigualdad de oportunidades entre los funcionarios”.

Imagen del centro penitenciario de Puerto III en Cádiz


“Esta ley no es buena ni para los presos ni para los funcionarios, porque no sólo los reclusos pueden denunciar a los empleados de abusos falsamente sino que, además, los funcionarios pueden aprovecharse de los internos”, dice López. En el día a día, la Ley de Igualdad establece que todos los funcionarios pueden hacer lo mismo excepto que un hombre cachee a mujeres y viceversa. El problema radica, según el secretario de la APFP, en que “a diferencia de otros funcionarios como policías o guardias civiles, que trabajan en un medio abierto, los empleados de prisiones pasan las 24 horas del día en un entorno cerrado”.

Respecto a lo ocurrido en la cárcel de Meco, en donde presuntamente los funcionarios cambiaban sexo por favores, la APFP llama a respetar la presunción de inocencia, puesto que “se ha atacado al colectivo de prisiones”. Sobre el personal que, supuestamente, ha abusado de su puesto, esta asociación las califica de “ovejas negras” y pide que se les condene enérgicamente si son culpables.

Un funcionario pasea por la cárcel de Sevilla II. Efe

López afirma que “si en Madrid I en lugar de un funcionario hubiera habido una funcionaria, este escándalo no habría sucedido”, ya que, comenta, “se podrían haber dado otras situaciones, pero no el de los favores sexuales a cambio de beneficios a las reclusas”.

Algo con lo que no están de acuerdo desde el Gobierno. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha calificado de "absurdo" y de "totalmente ridículo" relacionar lo que ha ocurrido en la cárcel madrileña con la aplicación de la Ley de Igualdad. En la misma línea, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha afirmado que es un "disparate pensar que porque haya hombres en cárceles de mujeres se van a cometer este tipo de abusos". Por su parte, la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, no ha descartado que haya habido relaciones sexuales a cambio de prebendas y ha sido tajante con el asunto: “No estamos dispuestos a transigir con ningún comportamiento irregular".
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