19 de septiembre de 2021, 0:31:37
Nacional

El parlament tramita la polémica ley del cine de Cataluña


El PPC acusa al PSC de "haber vendido sus ideales por un puñado de votos"


El Parlamento catalán tramita estos días la nueva Ley del Cine de Cataluña mediante la que se quiere establecer que el 50 por ciento de las películas de los cines de la comunidad sean en catalán. Ante esto, el Gremio de Empresarios del Cine de Cataluña ha hecho saltar las alarmas porque considera que lo único que traerá la nueva norma será precios más altos, menos público y cierres de cines. Además, el PPC acusa a los socialistas de "haber vendido sus ideales" al establecer cuotas de idiomas que, según ellos, rechazaban años atrás.


Desde que empezó este mes de mayo setenta salas de cine de Cataluña, unas 517 pantallas, emiten, después de los tráileres y antes de proyectar las películas, un anuncio en el que exponen su oposición a la futura Ley del Cine de Cataluña y explican las consecuencias que, a su parecer, tendrá la aprobación de esta nueva norma.

Esta protesta se produce después de que el 1 de febrero 80 cines se sumasen a la huelga de cierre convocada por el Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña -que agrupa a casi la mitad de los cines españoles- para combatir la aprobación de la nueva normativa por la que se obligará a que la mitad de las películas extranjeras que se exhiban en los cines catalanes deban estar dobladas o subtituladas en catalán. Las salas que no cumplan la nueva ley se tendrán que enfrentar a fuertes sanciones.

Los empresarios cinematográficos se quejan de que muchas salas tendrán que cerrar perdiendo muchos empleos, "llegarán menos estrenos, las entradas serán más caras, la oferta será inferior", y la mayoría del cine conocido como "de autor", "independiente", "europeo" y "autóctono", tendrá una presencia "anecdótica".



El Gremio alude a que muchas productoras no podrán hacerse cargo del coste que supondrá hacer otra copia para la misma película, un segundo doblaje u otra distribución, sobre todo los títulos independientes y europeos.

También cree que el precio de la entrada se incrementará para sufragar las pérdidas ocasionadas por este cambio, ya que según ellos, el 70 por ciento del público ha preferido siempre la versión en castellano que en catalán cuando ha podido elegir entre las dos opciones. Por otro lado, creen que la proyección de los mismos títulos en castellano y catalán hará que la oferta de películas se reduzca hasta un 50 por ciento.

Por último, los empresarios del cine han comentado que la nueva ley establece un impuesto para los exhibidores a la hora de proyectar películas, por lo que "el acceso a la cultura será más caro en Cataluña".

El Partido Popular de Cataluña también ha manifestado a EL IMPARCIAL su oposición a la nueva Ley del Cine de Cataluña. El diputado autonómico del PP en el Parlamento de Cataluña, Rafael López, ha explicado que "están a favor de todo lo que sea ganar presencia del catalán en la sociedad pero sin sanciones, ni cuotas".

"Hay que restringir al mínimo las medidas coercitivas y no aceptamos que el 50 por ciento se imponga, otra cosa es que se vaya haciendo paso a paso", ha dado a conocer López, que ha abogado por que "si quieren cuotas, que sea para todo".

El diputado autonómico ha comentado que "al PP le interesa mucho el derecho de los consumidores" por eso no entiende que "la Generalitat sea más exigente con las empresas privadas que con los organismos públicos porque TVE se emite en catalán, en las escuelas no se puede pedir en qué idioma se quiere escolarizar a los hijos y muchas de las páginas webs de la Administración están sólo en catalán".



"El 80 por ciento de las obras de teatro en Cataluña son en catalán, ¿por qué no se hace una ley para que se establezca el 50 por ciento?", se ha preguntado López.

Rafael López ha asegurado que esta ley "habla poco de cine y mucho de lenguas" y ha afirmado que "el principal problema que tiene el cine en estos momentos es que va menos gente a las salas, por lo que hay menos trabajo, y el segundo, que se ve muy poco cine catalán". Por eso, ha abogado porque lo primero que debe hacerse es "potenciar el cine en catalán".

El popular considera que los socialistas "han vendido sus ideales por un puñado de votos" y ha comentado que "es normal que ERC defienda estas posturas, pero que lo hagan los socialistas, que votaron en 1998 en contra de este tipo de cuotas y que ahora las apoyen..."

Para el PPC, la solución a todo esto son medidas de acuerdo. "Nosotros propusimos establecer una mesa de diálogo social y la creación de una red de pantallas en catalán", ha explicado López, que ha dicho que "lo lógico es que creasen esta red y luego se viese la salida y la acogida que tiene y si se amplía" porque "si un productor ve que algo es viable económicamente, lo hará".

El diputado del Parlamento catalán ha recordado que "la Cataluña real es muy diferente de la de la Generalitat" y que "la Cataluña real es bilingüe y no está obsesionada con qué lengua se habla". También ha achacado al Tripartito la "obsesión" de si hablamos castellano o catalán, si somos españoles o no, las polémicas con la bandera, etc.

Rafael López ha considerado que el Gobierno catalán "enciende el debate lingüístico" y que "un sector como el cine, muy importante en Cataluña, nos lo jugamos porque vienen unas elecciones y ERC necesita caldear el ambiente. Es inaceptable".

"Juegan con el asunto del debate de la lengua porque lo permiten los socialistas", ha asegurado López, que cree que "en las próximas elecciones los ciudadanos votarán por los temas que les importan".

"Hoy en el bar, por ejemplo, hemos hablado de economía, del Barça y de inmigración, pero no del Estatut o de hablar o no en catalán", ha concluido el diputado del PP.




La Generalitat niega la ausencia de diálogo
EL IMPARCIAL se ha puesto en contacto con la consejería de Cultura de la Generalitat de Cataluña para aclarar algunas cuestiones. Fuentes de Cultura aseguran que en julio de 2008 "se empezó a hablar con exhibidores y distribuidores y se les hizo una propuesta y en septiembre dijeron que no".

En esa propuesta, la Generalitat estableció tres objetivos a conseguir con la nueva ley: "fortalecer industrialmente el sector, reforzar la distribución y las nuevas formas de hacer cine, ampliar la oferta cultural, y garantizar que se pueda escoger el idioma en igualdad de condiciones".

La Generalitat explica que la ampliación cultural se debe a que "el 80 por ciento de las películas que se estrenan en los festivales de cine europeos no llegan a Cataluña y porque muchos de los filmes que reciben ayudas luego no se estrenan en las salas".

En cuanto a las garantías de elección del idioma a la hora de ir al cine, Cultura ha asegurado que ahora "menos del 3 por ciento de las películas se exhiben en catalán", algo que tachan de "inaceptable", al tener en cuenta que castellano y catalán "son lenguas cooficiales, como en Dinamarca".

El Gobierno catalán consideró la reconversión del sector por la aparición de nuevas tecnologías como el momento idóneo para realizar una nueva normativa. "Si se hacía una ley no podíamos dejar de resolver este problema cultural, ya que el cine es el único del sector donde hay una oferta tan pobre en catalán".

Además, la Generalitat asegura que "se contemplaban ayudas públicas para las empresas que doblasen las películas al catalán, pero (los empresarios) no quisieron para que no se sentara un precedente para otras lenguas".

Según la consejería de Cultura, antes de empezar a desarrollar la ley se les propuso un acuerdo para que no tuviera que haber ningún artículo referido a la cuestión lingüística. Como los empresarios del cine se negaron a ello, según la Generalitat, el Gobierno catalán "tiene la responsabilidad de que la gente pueda escoger en igualdad de condiciones".

Respecto a los inconvenientes de la nueva ley planteados por el Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña y por el PP, Cultura afirma que "nunca en la Historia la ampliación de la oferta ha conllevado menos consumo".

"En Cataluña la gente consume el 50 por ciento en catalán en los periódicos, en la radio o en el teatro por lo que ¿qué hay de diferente en el cine?", se preguntan desde el Gobierno catalán, que insiste en que la disminución de los espectadores "no se sostiene". Además, aluden a que no es cierto que el 80 por ciento de la oferta de teatro sea en catalán como ha explicado el PPC y ponen de ejemplo que "no hay musicales en catalán".

Cultura alude a una encuesta del "CIS catalán" en la que el 84 por ciento de los catalanes asegura que son partidarios de escoger el idioma a la hora de ver una película. "¿Cómo podemos pensar que un producto por ser en catalán no va a ser consumido?", se preguntan mientras aseguran que no es un tema de cuotas, sino de que "los ciudadanos puedan consumir en la lengua en la que quieran".

En cuanto al asunto sobre quién sufragará los gastos del doblaje al catalán, la Generalitat ha explicado que sucederá igual que en toda España, donde el doblaje no lo paga el Estado, sino que es decisión del distribuidor, como se hace en Dinamarca o Bélgica donde tienen varias lenguas. Sin embargo, han planteado ayudas para la transición.

Por último, la consejería de Cultura ha aludido a que el mercado catalán es mayor y cuenta con más gente que consume cine que en Portugal, Suecia, Polonia u Holanda.
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