10 de diciembre de 2019, 9:55:48
Opinion


El lío de Rajoy

Joaquín Vila


En el peor momento político de Zapatero, cuando la crisis económica tiene al Gobierno contra las cuerdas, el PP, con Rajoy a la cabeza, ya se ha metido en otro lío, al margen de los Camps, Gürtel y compañía. Esta semana, el Congreso tiene que avalar el decreto que presentará el PSOE para salir del atolladero, las medidas que con precipitación ha tenido que elaborar el Ejecutivo, obligado por la UE y después de sendos capones de Merkel y Obama. Los socialistas andan como locos buscando apoyos para salir airosos de la votación. El zoco parlamentario ya está en marcha.

Para calentar motores ante el debate, este mismo domingo, Zapatero se ha inventado un mitin de alcaldes socialistas y, así, de paso, salir en los telediarios y desmentir los rumores sobre su supuesta depresión. Muy sonriente y relajado sacaba pecho antes sus correligionarios y a voz en grito proclamaba sin rubor que las medidas que va a tomar son “la mejor herramienta para llevar a España a la prosperidad” Su cambio de chaqueta político, el mayor recorte del gasto social de la democracia, supone, para el presidente del Gobierno, “no un cambio, ni un bandazo, si no un ejercicio de responsabilidad”. Y, nada más decirlo, se llevó una cerrada ovación de los socialistas que le arropaban entusiasmados.

El debate político ya ha cambiado de acera. Zapatero ha cumplido. Ha tomado unas medidas, “dolorosas, pero necesarias”. Y el problema para muchos, para todos aquellos que respiran con la propaganda socialista, ahora reside en el PP, en la postura que va a tomar ante la crisis. La responsabilidad es de la oposición. Pepiño Blanco y su ejército mediático ya se cuestionan el sentido de Estado del presidente del PP que es capaz de rechazar las “inteligentes y necesarias” medidas del Gobierno con tal de robar un puñado de votos.

Y ya está Rajoy metido en un buen lío. Si se abstiene el PP en la votación del Congreso, Rajoy estará avalando lo que él ha calificado como un “estacazo al más débil” y apoyará la aprobación de la congelación de las pensiones, medida a la que siempre se ha opuesto, y avalará también una drástica reducción del sueldo de los funcionarios, algo impopular y, según también él, innecesario.

Si Rajoy rechaza con su voto tales medidas, se opondrá a la chapuza que se ha inventado Zapatero para salir del atolladero y mantendrá la coherencia de su discurso económico. Pero sabe y se teme que la propaganda socialista se le echará encima tachándole de antipatriota y le acusarán durante los próximos meses y años de aprovecharse electoralmente de la crisis, aun a costa de perjudicar los intereses españoles.

Como suele ocurrir en estos casos, o en casi todos los casos, el presidente del PP se ha tomado su tiempo y medita y, sobre todo, duda sobre cuál de las dos opciones le resultará menos perjudicial, porque, por lo que se ve, ninguna le supondrá un beneficio político.

En el partido, como siempre también, los duros le animan a que se oponga sin paliativos y aproveche el debate para poner en evidencia las mentiras y errores de Zapatero, para meterle un buen rejón al presidente. Pero, los “centristas” del PP, que crecen como los hongos, le aconsejan que se abstenga y así demostrará el sentido de Estado del PP.

Pues, eso, la crisis económica española provocada, sobre todo, por, las torpezas y memeces de Zapatero le termina salpicando al pobre Rajoy. Que, otra vez, se ha metido en un lío por lo de siempre, por dejar pasar el tiempo, por meditar demasiado, por no pronunciarse alto y claro. Por dudar. Zapatero, es verdad le ha dado un estacazo a los más débiles. Hay que esperar, que no le de otro a Rajoy.

Aunque ya se sabe, que se oponga o se abstenga, la culpa será del PP. Como siempre.
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