25 de enero de 2020, 13:22:11
Nacional

tragedia marítima


A bordo del "Castillo de Olite", 1.477 marinos cayeron muertos y ¿olvidados?


Incómoda para Franco, olvidada en la Transición y oculta con la Memoria Histórica, la muerte de 1.477 jóvenes marinos ha quedado perdida en la memoria. Eran los tripulantes del “Castillo de Olite” que fue hundido por los disparos de una batería de costa republicana en aguas de Cartagena cuando creían haber ganado la guerra, cantaban la victoria y soñaban con casarse con sus novias.


Las 29 últimas horas de sus vidas transcurrieron alegres, entre cánticos de guerra y música de gaita. Muchos eran gallegos y deseaban tomar tierra para regresar cuanto antes a sus casas para celebrar el fin de la guerra con sus familias y comenzar una nueva vida. Pero su destino ya estaba decidido tras haber embarcado en el “Castillo de Olite”, un mercante que Franco había requisado un año antes en Gibraltar.

Era el buque de transporte de tropas más lento y menos equipado de la Expedición Cartagena, la ambiciosa operación naval enviada para apoyar el alzamiento militar que se estaba desarrollando en el último bastión marítimo republicano. El general de Infantería de Marina que dirigía esta sublevación cartagenera solicitó ayuda por radio a Franco. Al mismo tiempo, sabiendo que el almirante de la flota republicana podría interceptar estas comunicaciones y ordenar el regreso de sus potentes buques a la ciudad, el general transmitió a Franco la engañosa impresión de que tenía la situación bajo control,

Castillo de Olite


Con mucha precipitación, el 6 de marzo embarcan en Castellón 25.000 hombres. Treinta buques ponen rumbo a Cartagena donde supuestamente todo estaba controlado y la guerra estaba a punto de finalizar. A lo largo de la travesía, el “Castillo de Olite” se va quedando sólo y sin comunicaciones a bordo. Surcaba las aguas levantinas con una sensación de victoria: Cartagena estaba prácticamente rendida, Francia e Inglaterra ya reconocían el gobierno de Franco y Negrín estaba a punto de traspasar la frontera de los Pirineos.

La situación en Cartagena da un giro de 180 grados durante la breve travesía de la Expedición. Se informa a los buques que “los republicanos vuelven a tomar el control de las baterías de costa”. Todos pudieron reaccionar a tiempo. Todos excepto el “Castillo de Olite” que, sin comunicaciones, continuó ingenuo la navegación.

El 7 de marzo de 1939 la historia del “Castillo de Olite” se convirtió en tragedia. El barco arribaba al puerto de Cartagena, el estruendoso entusiasmo de sus 2.100 soldados y sus cánticos alcanzaron los oídos de los republicanos apostados en las baterías de costa. Comenzaron los disparos y uno de ellos alcanzó el almacén de la munición de combate del buque. El “Castillo de Olite” reventó por dentro y en dos minutos se hundió bajo el Mediterráneo.

1.477 soldados murieron. La mayoría se ahogó en el interior del barco, otros perecieron al no saber nadar o por haber perdido alguna extremidad durante la explosión. Los pocos que pudieron bracear para llegar a tierra sufrieron más disparos republicanos hasta que los milicianos cesaron el ataque. Los supervivientes fueron recogidos por el enemigo, trasladados al hospital universitario o hechos prisioneros en Fuente Álamo.

Baterías de costa de Cartagena


”Perdidos en la memoria”
“La peor tragedia de la España marítima contemporánea” ha sido rescatada del olvido por el capitán de navío de la Armada y escritor Luis Mollá en un sobrecogedor relato titulado “Perdidos en la memoria” y editado por JM Ediciones. En declaraciones a EL IMPARCIAL, el autor afirma que “a Franco no le agradaba mucho recordar esta historia porque no quería recordar los múltiples errores militares cometidos fruto de la improvisación”.

Así, la propaganda franquista obvió este suceso y durante toda la dictadura evitó hacer alusión a estos 2.100 héroes de guerra. Ya, en la transición, en aras a la concordia nacional, no era el momento para el recuerdo y menos aún en la actualidad cuando con la Ley de la Memoria Histórica se busca reparar el daño causado a las víctimas del franquismo. “La historia no ha encontrado un sitio para ellos”, concluye el escritor.
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