12 de diciembre de 2019, 13:16:18

el museo del prado acoge la primera gran exposición que se le dedica al pintor


Turner, no vale


El oleaje del mar, la luz del atardecer y el paisaje caracterizan la obra de William Turner, el pintor británico más importante de todos los tiempos. Sus obras, enmarcadas en finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, fluctúan entre la tradición manada de los maestros venecianos, holandeses y flamencos que le precedieron y los primeros compases de la modernidad. El Museo del Prado acoge desde el 22 de junio la primera gran exposición que se le dedica en España.


William Turner (1775-1851) fue un artista que se buscó a sí mismo en la pintura y fuera de ella. Lo hizo con un fiel respeto a aquellos maestros que le precedieron, como Rembrandt, Canaletto o Claudio de Lorena. Copió sus técnicas, sus perspectivas y su uso del color, pero halló, como contrapartida, un estilo que sentó un precedente para los impresionistas.

El Museo del Prado dedica desde el 22 de junio una exposición a este gran maestro y a los lienzos que le sirvieron como aprendizaje. Así, las pinturas de Turner dialogan en las amplias salas del museo con obras de maestros venecianos, holandeses, flamencos y británicos. Sus primeros trabajos como paisajista, hicieron de él un artista de referencia en esta técnica. Sin embargo, fue durante su madurez, cuando desarrolló sus obras más renovadoras y alcanzó el estilo que lo iba a definir.

Los efectos atmosféricos, la luz, el atardecer, los puertos de mar, los barcos, el oleaje, la arquitectura y la perspectiva fueron sus obsesiones. Se desmarcó de sus contemporáneos, sin desmerecer su valía, por el hecho de ejecutar sus lienzos de un modo más libre, nada encorsetado.

Se atrevió con todo. Pintó la naturaleza, retratos y hasta lo que se conoce como biografía artística. Precisamente fue de esta última técnica de la que se sirvió para rendir homenaje a Rafael, maestro renacentista con el que decía que se identificaba.

A juicio de Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación del Museo del Prado, las 40 obras que han sido reunidas en esta muestra son “poesía visual”. Turner, afirma, “logró apropiarse del ADN de los artistas en los que se inspiró, lo que no le impidió llegar a ser más que ellos”. La rivalidad con sus contemporáneos lo estimuló, hasta el punto de empujarlo a las puertas del impresionismo gracias a “formas que se disuelven en la luz”. Su técnica “está llena de energía y de brío”, dice Javier Barón, comisario de la exposición y Jefe de Departamento de Pintura del Siglo XIX del Prado.

Los colores, los retazos y la intensidad de su obra hacen de esta exposición una oportunidad única para acercarse al legado de este maestro, ya que en España son escasas las referencias a su trayectoria pictórica.
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