10 de mayo de 2021, 10:46:13
Opinión


China se distancia de los BRIC

Eugenio Bregolat


En abril los BRIC (China, Brasil, India y Rusia) celebraron en Brasilia su segunda cumbre, que siguió a la del pasado año en Ekaterimburgo. Entre ambas, los BRIC actuaron conjuntamente en Copenhague, en diciembre último, en la reunión con el presidente Obama que decidió el resultado de la cumbre sobre el cambio climático. En el terreno monetario los BRIC comparten el punto de vista chino de ir pensando en un relevo del patrón dólar, aunque todos saben que esto sólo será posible a largo plazo. Es decir, el acrónimo inventado en 2001 por James O’Neill, economista jefe de Goldman Sachs, se ha convertido en un factor real en el cuadro geoestratégico global.

Los BRIC tienen en común su gran tamaño geográfico (millones de kilómetros cuadrados) y demográfico (cientos de millones de habitantes); no disfrutar de rentas per cápita elevadas; un fuerte crecimiento los últimos años (su PIB conjunto como proporción del mundial dobló la última década, para situarse en el 15,4% en 2009); un gran potencial de crecimiento (en unas pocas décadas su PIB puede alcanzar el de los países desarrollados).

Pero hablar de los BRIC supone también una gran simplificación. Según el FMI en 2009 el PIB de estos cuatro países fue, en billones de dólares: China 4’90, Brasil 1,57%, India 1,23%, Rusia 1,22%. Es decir, el PIB de China superó en un 20% al de los otros tres juntos. Y mientras China siga creciendo más que los demás esta diferencia crecerá cada año.

Si comparamos la evolución, el contraste es aún mucho mayor. En 1990 el PIB de la URSS fue de 1,98 billones de dólares por 444.600 millones de dólares el de China, mientras que en 2009 las cifras correspondientes fueron 4,90 billones de dólares China frente a 1,22 billones de dólares Rusia. Si en 1990 el PIB de la URSS más que cuadruplicaba el de China, en 2009 el PIB de Rusia sólo era el 25% del de China. Al desaparecer la URSS, Moscú perdió de golpe la mitad de su PIB, y el de Rusia se contrajo de forma desastrosa a lo largo de la década de los noventa, como consecuencia del desacierto de la política económica de Yeltsin. El resultado, una potencia regional muy dependiente de la cotización de las materias primas y energéticas, cuya exportación constituye la columna vertebral de su economía.

Por lo que respecta a India, si su PIB era en 1975 un 9% mayor que el de China, en 2009 sólo alcanzaba el 25% del PIB chino, con una tendencia al aumento de la diferencia entre ambos. Chindia es un cliché no menos equívoco que BRIC.

En conclusión, los BRIC forman un conjunto harto evanescente. China va para gran potencia a medio plazo, diferenciándose de manera decisiva de los otros tres BRIC. Lo que despunta en el horizonte es el acceso de China, en unas pocas décadas, a la división de las verdaderas grandes potencias, en la que hoy sólo figura Estados Unidos. Se consolidará así la relación Estados-Unidos China como la principal relación bilateral del mundo, llámesele G2 o como se quiera.

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