12 de mayo de 2021, 11:11:05
Opinión


El PSOE debería aceptar la mano que le tiende el PP



Una de las razones del éxito de la Transición española estriba en la encomiable voluntad de llegar a acuerdos en temas de Estado que mostraron los partidos de entonces. Ha pasado en tiempo, y hoy son otros los derroteros por los que discurre la vida política. Desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE se decantó por formaciones nacionalistas y radicales de izquierda como socios constituyentes, en detrimento del que debería ser su compañero de viaje natural en asuntos de Estado principales, el PP. Socialistas y populares suman 324 de los 350 escaños con que cuenta el Parlamento. Así las cosas, materias tales como la seguridad nacional, terrorismo, política económica o energética entre otras muchas deberían de consensuarse entre ambas formaciones, con independencia de sus diferencias ideológicas. Espacio para discrepancias y competencia, sobra.

En Euskadi se ha demostrado que el entendimiento es posible, por más que el sector filonacionalista del PSE, encabezado por Jesús Eguiguren, se empeñe en torpedearlo intentando dar balones de oxígeno al entorno de ETA. Y en el ámbito nacional podría suceder otro tanto, si el PSOE acepta el ofrecimiento que le ha brindado el PP para pactar la reforma laboral. El partido que preside Mariano Rajoy ha hecho una oferta que puede ocasionarle un desgaste considerable, habida cuenta de la dureza de las medidas que hay que poner en marcha. Haciéndolo, acepta compartir el coste político que ello le ocasionaría al PSOE y, de paso, le pone en bandeja el apoyo del segundo grupo político más importante del país. Pocas veces el señor Zapatero habrá tenido sobre la mesa una propuesta mejor para los intereses de España. Ojalá la tome en consideración. Por el bien de todos.
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