18 de agosto de 2019, 23:46:19
Cultura

en el museo thyssen


Arte florentino en torno a la belleza serena de la Giovanna de Ghirlandaio


Un canto al amor y a la pintura del Quattrocento a través de la obra de Ghirlandaio y de algunos de los maestros del Renacimiento italiano. Así se presenta la exposición que inaugura este miércoles el Museo Thyssen con el retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni como estrella de la muestra.


Las salas del Museo Thyssen acogen a partir del 23 de junio una exposición en la que indaga en el arte florentino del Quattrocento con la obra de Ghirlandaio como protagonista. El amor, el matrimonio y la iconografía religiosa convergen en una muestra en la que han sido reunidas 60 obras, entre pinturas, esculturas, medallas y manuscritos. Todo con la idea de retratar la sociedad florentina de aquellos años, así como las apetencias artísticas de quienes figuraban por entonces como maestros de la pintura: el propio Ghirlandaio, Botticelli, Lippi o Di Cosimo.

Contextualizar el ambiente florentino de aquella época no ha sido tarea fácil. Como eje de la muestra se ha contado con el retrato que pintó Ghirlandaio a Giovanna degli Albizzi Tornabuoni después de muerta, por encargo de su abatido marido Lorenzo, quien buscaba así admirarla y recordarla. La oportunidad de pintar a esta joven de la burguesía florentina dio como resultado una de sus obras más estudiadas y valoradas. Encargada por amor y dibujada con no menos aprecio, su retrato conjuga los principios de idealización y dignificación del personaje con unas facciones serenas, pero de una técnica sublime. Su largo cuello, su trabajo cabello, las mangas de su vestido pintadas al detalle o sus delicadas manos hacen de este busto uno de los más representativos de este periodo artístico. Admirarlo en su contexto, junto a esculturas, medallas y manuscritos, invita a vislumbrar una época rendida al arte.

El Museo Thyssen inaugura la exposición


Con esta muestra, el Thyssen ha querido rendir tributo al retrato de la Giovanna de Ghirlandaio, calificada por Guillermo Solana, director artístico del museo, como “una belleza inmaculada”, pintada con la idea de retratar su belleza, pero también las cualidades que poseyó en vida. La historia trágica que envuelve su personaje –falleció a los 20 años embarazada de su segundo hijo- y la declaración de amor de su marido Lorenzo al encargar su retrato la sitúan como un icono del Quattrocento. Contemplar esta pintura, que a juicio de Gert Jan van der Sman, comisario de la muestra, es de una calidad pictórica “increíble”, anima a adentrarse en “la magnificencia de aquel esplendor de la pintura florentina”, no sólo a través de los retratos privados, sino también de las pinturas que plasmaron cómo se celebraba el matrimonio y la iconografía religiosa, plagada de las madonas tan características de los maestros italianos, además de cristos.

El Museo Thyssen inaugura la exposición

Retratos en óleo, sobre madera, sobre tablas y sobre mármoles comparten las salas del museo con medallas de bronce, pinturas de gran escala y un conjunto de cuatro piezas nunca antes reunidas desde hace 500 años. Se trata de una selección de las obras de las que adornaron una de las habitaciones contiguas al dormitorio del joven Lorenzo en el Palacio de Tornabuoni de Florencia, entre las que se incluye la Adoración de los Reyes, de forma circular y de gran riqueza cromática.

El Thyssen ha querido dejar claro que la Giovanna de Ghirlandaio es la auténtica protagonista de la muestra. Tanto que el equipo de restauración del museo ha llevado a cabo un estudio pormenorizado de esta pintura a través de un análisis de los materiales utilizados por el pintor y de técnicas avanzadas como la reflectografía infrarroja, los rayos x y la luz ultravioleta. Un lujo para la vista.
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