27 de septiembre de 2021, 0:58:38
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el partido más largo de la historia


Mahut-Isner: cuando el tenis se convierte en una odisea


Esta semana dos discretos jugadores de tenis que jugaban un partido de primera ronda en el torneo de Wimbledon eclipsaron por momentos el desarrollo del Mundial. El francés Nicolas Mahut y el estadounidense John Isner protagonizaron el partido más largo en la historia del tenis. Once horas y cinco minutos marcaron un nuevo récord difícil de batir.




El miércoles, mientras la mayor parte del mundo miraba por el televisor lo que hacían Inglaterra y Estados Unidos en sus respectivos partidos del Mundial, iba surgiendo un rumor poco a poco. En la pista 18 del All England Tennis Club de Londres dos jugadores empezaban a acaparar la atención de los medios. El norteamericano John Isner (número 19 en el ránking ATP) y el francés Nicolás Mahut (número 148) disputaban un partido que ya había sido aplazado el martes cuando cerraron el cuarto set con un 6–4, 3–6, 6–7(7), 7–6(3) por falta de luz.

El encuentro se reanudó a las 14:05 del miércoles, momento en el que empezó el quinto y, usando el tópico que viene al caso, definitivo set. Juego tras juego, ganado su saque cada uno, el marcador iba aumentando y las posibilidades de superar el récord del partido más largo hasta el momento (Fabrice Santoro contra Arnaud Clement en primera ronda de Roland Garros 2004, que duró 6h. 33min.) se hicieron realidad a las 17:45. A pesar de haber batido el récord en ese momento, el juego de ambos continuaba igual. Ninguna rotura de servicio y el tanteo creciendo.

A medida que avanzaba la tarde, los gestos de cansancio de cada jugador se hacían notar. Isner, con sus 2,06 metros de altura aprovechaba cada parón para agacharse y descansar. Mahut, en apariencia, lo llevaba mejo. Y el árbitro, el sueco Mohamed Lahyani, pese a no poder hacer bromas, cada vez que pornunciaba el resultado provocaba la carcajada en un público que gritaba "we want more!" (¡Queremos más!). La pista 18 se hizo pequeña para abarcar a los miles de curiosos que querían vislumbrar el mínimo centímetro de pista. Con una capcidad para unos pocos cientos de espectadores, las praderas que lo rodeaban no daban a basto. Algunas leyendas, como John McEnroe tampoco se lo quisieron perder.

Llegados a las 21:03 de la noche, Mahut pidió que se suspendiera el partido por falta de luz. El set se aplazó al jueves con un marcador que reflejaba 59-59. A las 15:40 del 24 de junio, todo Wimbledon estaba pendiente de nuevo de la pista 18. Una vez superado el récord, sólo faltaba por descubrir quién sería el ganador. Siguiendo la tónica del partido, hasta una hora y ocho minutos después no se supo el resultado: victoria de Isner sobre Mahut por un 70-68 en el quinto set. Tres días para acabar un partido de tenis que duró once horas y cinco minutos con un resultado de 6–4, 3–6, 6–7(7), 7–6(3) y 70–68.

Estos son los récords conseguidos en el partido:
Partido más largo: 11 horas y 5 minutos
Set más largo: 8 horas, 11 minutos
Número de juegos: 183
Número de juegos en un set: 138
'Aces': Isner, 112
'Aces conjuntos': 215 (Isner 112, Mahut 103)
Puntos disputados: 980 (Mahut 502, Isner 478)
Golpes ganadores: 490 (Isner 246, Mahut 244)
Servicios consecutivos mantenidos: 168

La polémica del quinto set y el tiempo de los partidos
El partido de Isner y Mahut ha vuelto a traer el debate de la reforma del reglamento en lo que a la finalización de un partido se refiere. Actualmente, en todos los torneos se dirime al ganador en el último set con un tie-break. Sólo hay tres excepciones a esta norma: Roland Garros, Wimbledon y el Open de Australia. El único Grand Slam que dispone del tie-break en el quinto set es el US Open, torneo pionero en su uso ya que lo introdujo en su edición de 1970 tras ver como en la edición anterior F.D. Robbins y Dick Dell disputaron más de cien juegos.

Más allá de la invocación a la tradición que hacen tenistas como Roger Federer, detrás del cambio están televisiones y empresas, que ven cómo un duelo que no se acaba nunca trastoca planes de emisiones, parrillas y anunciantes. Precisamente, también el US Open fue el primer lugar en el que se usó la bola amarilla que conocemos actualmente, ya que los telespectadores podían seguir la retransmisión mejor que con el color blanco de las pelotas de antes.

Así pues, un partido de récord, después de asombrar al mundo, vuelve a poner de relieve el debate entre tradición, renovación, deporte y televisión.
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