27 de noviembre de 2021, 11:57:50
Opinión


Tropiezo del Partido Democrático en las elecciones al Senado japonés

Hidehito Higashitani


Japón celebró el pasado día 11 las elecciones parciales al Senado. Este ha sido el primer ‘examen oficial’, por decirlo así, que somete el electorado japonés al Partido Democrático para calificar sus trabajos realizados durante estos últimos diez meses desde que llegó al poder en septiembre del año pasado con su victoria aplastante en las elecciones generales para la Cámara Baja dando fin, de esta forma, a más de medio siglo de Gobierno del Partido Liberal Demócrata. Y también las elecciones de la semana pasada al Senado servían para medir el grado de popularidad ante el electorado del primer ministro Kan del Partido Democrático que el pasado 8 de junio sustituyó a Hatoyama, que había tenido que presentar su dimisión por su poca popularidad y por su inhabilidad política.

Según el sistema parlamentario japonés, se renuevan cada tres años la mitad de los senadores, es decir 121 del total de 242 escaños que componen el Senado. Y se eligen por distintos distritos electorales 73 de esos 121 escaños que se renuevan, mientras los 48 restantes se seleccionan por la representación proporcional por partidos. En las elecciones del pasado domingo 11, unos sesenta por ciento del electorado acudieron a las urnas.

Los resultados del ‘examen oficial’ han sido lo siguiente:
El Partido Democrático ha podido conseguir sólo 44 escaños -diez menos de los que tenía hasta ahora- sin poder alcanzar su meta de los 56 escaños que necesitaba para asegurar mayoría en el Senado, mientras el primer partido de la oposición Partido Liberal Demócrata registró un avance notable pudiendo hacerse con 51 escaños y superando a los 38 que tenía antes de las elecciones.

La pérdida de la mayoría de los escaños en el Senado ha supuesto un serio golpe para el Partido Democrático porque esta nueva situación con escaza fuerza de gobernabilidad para los ejecutivos puede complicar la aprobación de algunos nuevos proyectos ‘renovadores’ que el partido había prometido a bombo y platillo ante el electorado en las elecciones generales de hace un año, como la reforma del sistema administrativo-burocrático, la revisión de la privatización del sistema postal realizada por el gobierno anterior, la concesión de derecho de voto para las elecciones municipales a un determinado grupo de residentes con nacionalidad extranjera, etc. etc.

La prensa y la televisión atribuyen unánimemente la derrota del Partido Democrático a la repentina y controvertida propuesta del aumento del impuesto al consumo (el IVA) del 5% actual a un 10% que el primer ministro Kan anunció hace escasamente un mes, lo que, como consecuencia, ha aumentado la desconfianza de los votantes hacia el nuevo gobierno.

Pero me pregunto aquí si estos resultados significan realmente la derrota y la falta de apoyo popular a las ideas propuestas por el partido ante el electorado. Es verdad que el Partido Democrático, con 10 escaños menos de los que tenía, no ha podido obtener la mayoría absoluta que aspiraba. Pero me parece que es importante ahora que nos fijemos en la desigualdad existente con respecto al peso y valor que puede tener un voto según los distritos electorales del país y también en el número de votos que ha conseguido cada uno de los dos grandes partidos, el Partido Democrático y su rival Partido Liberal Demócrata.

Veamos unos ejemplos que nos pueden indicar con claridad esa desigualdad que digo:

En el distrito de Kanagawa, distrito electoral con muchos habitantes, no salió elegido el candidato del Partido Democrático aun consiguiendo 690 mil votos, mientras en el distrito de Tottori, distrito de menos densidad de habitantes, salió elegido el candidato del Partido Liberal Demócrata con sólo unos 150 mil votos. Y el similar fenómeno se puede observar en los distritos de Osaka, Hokkaido, Tokio, Saitama y Aichi, distritos todos de mucha densidad de habitantes, en los que no pudieron salir elegidos los candidatos que obtuvieron más de 500 mil votos, mientras que en los distritos de Kochi, Tokushima y Yamanashi, distritos de poca densidad de habitantes, salieron elegidos los candidatos con menos de 200 mil votos. Y como consecuencia, en las elecciones por distritos, el Partido Democrático pudo conseguir solamente 28 escaños aun teniendo un total de 22.700.000 votos, mientras el Partido Liberal Demócrata obtuvo 39 escaños con sólo 19,500,000 votos.

El hecho de que el Partido Democrático haya conseguido más votos, aunque menos número de escaños que su rival, indica obviamente que el pueblo no ha vuelto la espalda por completo al partido en el poder sino que sigue conservando todavía algo de esperanza que tuvo hace un año hacia ellos pidiendo una limpieza y un dragado general de los posos de la anquilosada política del Partido Liberal Demócrata acumulados en estos últimos cincuenta años.

Kan ha declarado su intención de seguir con su cargo a pesar de la ‘derrota’ del otro día. Pues, creo que hace bien en no dimitir porque lo que se pide al electorado ahora es tener algo de paciencia para poder conceder al Partido Democrático un poco de tiempo para que estos novatos en el poder vayan asimilándose a la nueva situación y aprendiendo cosas.

El pueblo japonés sabe de sobra que la deuda nacional está creciendo con rapidez y el gasto público ya es más del doble del producto interno bruto. Los economistas insisten en la urgencia del recorte de la deuda creciente y en el saneamiento de las maltrechas finanzas públicas. No es tiempo ahora de tener el lujo y el capricho de irnos cambiando de primer ministro cada cuatro días como si se tratara de un bonito sombrero.
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