20 de enero de 2020, 11:24:43
Opinion


Plegaria para un político mexicano secuestrado (Diego Fernández de Cevallos)

Juan Federico Arriola


A mediados de mayo fue secuestrado el político mexicano, ex candidato a la presidencia de la república (1994) por el Partido Acción Nacional hoy en el gobierno, ex senador de la república (2000-2006) y hasta hace dos meses, abogado litigante, Diego Fernández de Cevallos fue secuestrado dentro de una de sus propiedades (rancho) en el estado de Querétaro.

Precisamente estaba yo en Madrid -cuando leí la noticia en internet y la prensa española escrita y en televisión informaron del secuestro- para presentar el libro LA FILOSOFÍA DEL DERECHO, HOY que coordiné con Victor Rojas Amandi y en el que colaboran algunos juristas españoles Cristina Hermida del Llano (Universidad Rey Juan Carlos), Virginia Martínez Bretones (Universidad de Córdoba) y Gregorio Robles Morchón (Universidad de las Islas Baleares.

Desde el primer momento elevé una plegaria por él y su familia. A pesar de que Diego Fernández de Cevallos dejó de simpatizarme hace mucho tiempo por diversas razones que más adelante explicaré, reprobé inmediatamente el secuestro que muy probablemente tiene no sólo un móvil económico -ha trascendido que los captores piden una suma muy grande, alrededor de 30 millones de dólares- sino que también tiene un móvil político: asestar otro golpe al ineficaz gobierno de Felipe Calderón que en materia de seguridad pública está completamente reprobado. Más grave me parece que si unimos los dos móviles, puede darse la coyuntura de que el secuestro sirva para financiar actividades de delincuencia organizada de gran escala o incluso actos de terrorismo.

Al parecer los secuestradores tenían todo planeado y no tienen prisa en obtener el rescate. ¿Será cierto que la banda delictiva está apoyada por grupos extranjeros donde la ETA ha sido mencionada reiteradamente no obstante el silencio de los medios de comunicación mexicanos? ¿Cuál es la verdadera finalidad del secuestro contra un político que fue muy popular hace 16 años y que hoy goza de una gran impopularidad a pesar de su tragedia?

En 1994, Fernández de Cevallos ganó ampliamente el debate televisivo frente a Ernesto Zedillo del PRI y de Cuauhtémoc Cárdenas del PRD con propuestas inteligentes donde mostró mucha cordura, lógica y sabiduría histórica. Pero su actitud en los siguientes años se tornó soberbia y agresiva. Combinaba su actividad de senador con la de litigante que si bien no está prohibida legalmente, desde el punto de vista ético es muy cuestionable. El ex presidente Fox se quejaba de que el senador y correligionario panista Fernández de Cevallos litigase contra el gobierno federal en asuntos tributarios donde el litigante ganaba sumas importantes de dinero a favor de sus clientes y a costa del Estado.

En 1994 miles de gargantas vitorearon a Fernández de Cevallos. Pocos días después del debate, en la Universidad La Salle donde impartía entonces lecciones de Teoría General del Estado y Derecho Constitucional, muchos jóvenes alumnos y un número importante de profesores coreamos al candidato presidencial y gritábamos: "Diego, Diego, Diego..." Incluso él lloro de emoción, días después desapareció algunas semanas de su campaña presidencial y se soltaron todo tipo de rumores. Lo cierto es que Zedillo se vio favorecido con la ausencia temporal de Diego y ganó las elecciones aquel domingo 21 de agosto de 1994.

En el año 2000 en una charla que tuve con una política del PSOE en Madrid y que hoy forma parte del gabinete de Rodríguez Zapatero, ella me comentó que conocía bien la clase política mexicana y que Diego Fernández de Cevallos destacaba entre otros, más aún le parecía simpática su figura porque parecía virrey de la Nueva España. Es verdad, Diego parece antiguo novohispano y su retrato podría estar colgado en el famoso y bello museo del Virreinato en Tepozotlán, cerca de la Ciudad de México.

Fernández de Cevallos se hizo impopular también por su cercanía cada vez más acentuada al ex presidente de extracción priista Carlos Salinas de Gortari -el ex presidente más impopular y detestado por la opinión pública mexicana, además de ser amigo de Fidel Castro y George Bush padre-, de triste memoria, porque su sexenio destacó la corrupción y el mal manejo de las finanzas públicas al final de su sexenio que le costó a México otra crisis severa. Es más, en su sexenio (1988-1994) comenzó también la crisis de inseguridad pública que hoy padecemos. No hay que olvidar que en ese sexenio, murieron de manera violenta el cardenal Posadas Ocampo en Guadalajara en mayo de 1993 y en 1994 fueron asesinados primero en marzo el candidato priista Luis Donaldo Colosio -quien fue sustituido por Zedillo- y en septiembre el secretario general del PRI, José Francisco Ruiz Massieu.

A pesar de que Fernández de Cevallos haya cometido errores y que su ambición por coleccionar propiedades en un país -lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos de México- que tuvo una revolución que costó hace cien años un millón de vidas y que en contestación a la dictadura de Porfirio Díaz, se prohibieron los latifundios y la concentración de riqueza en pocas manos, me permito rezar por él y su familia. Esperamos que regrese Diego bien a su casa y que el gobierno federal demuestre que tiene capacidad con investigar a fondo este secuestro y atrapar a los responsables del ilícito.

El que México sea un Estado laico, no significa que no pueda un ciudadano ejercer públicamente su credo religioso. Por tanto, ruego a Dios, que Diego Fernández de Cevallos sea liberado con bien cuanto antes y que su familia lo pueda recibir en paz.

Esta plegaria no excluye mis demás peticiones: que México conozca la justicia social, que la violencia disminuya drásticamente y que la pobreza en la que viven millones de mexicanos pueda ser superada con una mejor clase dirigente, mejores políticas públicas y mejores leyes, que prevalezca el Estado de Derecho y que se exorcice cualquier intento de regreso autoritario. Así sea.
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