19 de enero de 2020, 1:23:51
Opinion


Sucesión en el régimen comunista norcoreano

Hidehito Higashitani


Desde el mes de agosto de 2008 cuando el líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, sufrió un derrame cerebral –noticia fehaciente difundida por la prensa y refrendada por la mayoría de los analistas de la política norcoreana-, el tema de la sucesión norcoreana viene tomando un cariz cada vez más preocupante en el mapa político no sólo del limitado ámbito peninsular coreano sino de toda el área del Pacífico.

De momento los pronósticos de los expertos en la política peninsular coreana coinciden en señalar el nombre de Kim Jong-un, el tercero y el menor de los hijos de Kim Jong-il, como posible sucesor de su padre. Este joven, que se supone que tiene unos 28 años de edad (por desconocerse la fecha exacta de su nacimiento), todavía no ha sido presentado públicamente hasta ahora, aunque corren rumores de que ya de hecho está comprometido en algunos asuntos de importancia del Estado. El Prof. Han S. Park de la Universidad de Georgia de EEUU, especialista en la política norcoreana, apunta la posibilidad de que Kim Jong-un aproveche en la primera mitad de septiembre la ocasión de la apertura del congreso de representantes del Partido de los Trabajadores de Corea para realizar su primera aparición en público e ir afianzando de esta forma su posición como sucesor de su padre enfermo.
De este joven heredero de la única dinastía comunista del mundo, últimamente se han hecho públicas en el mundo mediático tanto surcoreano como japonés dos anécdotas que pueden quizás ayudarnos a esclarecer su personalidad.

Para el mundial de fútbol celebrado en el pasado mes de julio en Sudáfrica, la selección de Corea del Norte había superado la fase eliminatoria de la zona asiática y pudo participar en él por segunda vez en su historia después de más de 40 años de ausencia en el mapa futbolístico mundial. Y con la satisfacción de su primer partido bastante reñido y bien jugado frente al poderoso equipo brasileño (1-2), la cúpula del régimen norcoreano decidió transmitir en directo el siguiente partido contra Portugal creyendo que iba a ofrecer al pueblo unas horas de buen entretenimiento y una buena motivación para fomentar el patriotismo. Pero en contra de lo esperado, el partido resultó un desastre para los norcoreanos: la selección norcoreana sufrió una derrota histórica sin conseguir ni un gol frente a los 7 goles marcados por la selección portuguesa.
Según informa el tradicional diario Chosun Ilbo de Seúl, al comenzar el partido, el seleccionador norcoreano recibió directamente de los altos mandatarios de Piongyang la indicación de que los jugadores pasaran con decisión a tomar una postura ofensiva en vez de estar atrincherados en una posición exclusivamente defensiva. Y al poner en práctica la orden recibida, el equipo no pudo resistir la fuerte ofensiva del equipo portugués con Cristiano Ronaldo a la cabeza, perdiendo el partido con una diferencia tan desastrosa en el marcador.
Y sobre este incidente el periódico Asahi de Tokio cita la opinión de un alto funcionario de la diplomacia japonesa, especialista de los asuntos de Corea del Norte, que apunta la posibilidad de que el que propuso la transmisión en directo del partido fuese nada menos que el joven Kim Jong-un y que no descarta la posibilidad de que haya sido el propio Kim Jong-un el que dio la orden a la selección norcoreana de tomar la táctica ofensiva.

Otro asunto en que puede estar involucrado de alguna forma el supuesto sucesor es el incidente de la corbeta surcoreana ‘Cheonan’, en el que murieron 46 marineros del Sur. El buque se hundió atacado por un torpedo el pasado 26 de marzo cerca de la frontera marítima con Corea del Norte. Un equipo internacional de investigadores concluyó que el hundimiento del buque surcoreano se debió a un torpedo disparado desde un submarino norcoreano, hecho que el régimen de Pyongyang sigue negando tajantemente. Fuentes de Inteligencia de Estados Unidos, Corea del Sur y de Japón coinciden en admitir la posibilidad de que haya sido el propio Jong-un el que ordenó directamente el ataque a la corbeta surcoreana.

El Asahi de Tokio del pasado 23 de julio da la noticia de que a finales de junio en la ciudad de Hoeryong y otros lugares de la parte norte de Corea del Norte, se repartieron clandestinamente folletos de propaganda política para criticar a Kim Jong-il. En el folleto se leían frases como ‘Nuestro Generalísmo no es el sol que brilla en el siglo XXI y lo que nos ha traído es una completa obscuridad’, o ‘Demos el punto final a la época de Kim Jong-il. Queremos arroz.’ Las autoridades policiales han empezado a moverse rápidamente para confiscar y quemar todos los folletos repartidos y siguen investigando si hay ciudadanos que tienen escondidos los mismos panfletos. En caso de que sean detenidos los sospechosos, se condenarán –cuenta dicho artículo- a la pena de muerte y sus familiares, a otras penas graves.

Lo que va a heredar el tercer hijo de Kim Jong-il no es sólo el poder. Va a tomar la posesión, también como herencia de su padre, del país medio arruinado y, lo que es más peligroso, de las armas nucleares.
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