15 de noviembre de 2019, 16:32:47
Opinion


Lula, el amigo de Ahmadinejad



El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, apela al reconocimiento que ha recibido a nivel internacional y a su amistad con el mandatario de Irán Mahmud Ahmadinejad, para ofrecerle el asilo político a la ciudadana iraní, Sakineh Mohammadi Ashtiani, sentenciada a la pena de muerte por lapidación por presunto adulterio. Aún cuando el gesto presenta todos los signos de buena voluntad,- cosa que no dudamos-, si cuestionamos el hecho de que Lula hasta la fecha no haya condenado el dictamen de la justicia del país persa hacia esta mujer, una de tantas objeto de una legislación teocrática reinventada porque, en realidad, no se recoge en ninguno de los suras del Corán, sino que responde a una manipulación más para oprimir y sembrar el miedo en la sociedad iraní.

En vez de levantar la voz en contra de un sistema en donde los imputados no tienen derecho a la legítima defensa y son llevados a cumplir sentencias salvajes e inhumanas -nada coherentes con los crímenes de los que se les acusa- Lula de alguna manera fraterniza con este “orden político” y sólo se limita a insinuar si su amistad con Ahmadinejad “sirve de algo” y que si Mohammadi Ashtiani “provoca inquietud allá”, está dispuesto a recibirla en el país suramericano. En el comunicado del Presidente brasileiro, no se habla de permitirle a esta iraní un juicio justo, de invocar la presunción de inocencia, de retirarle la pena capital, se trata de ahorrarle a punta de filantropía barata, un problema al “colega” Mahmud con el que ha firmado millonarios convenios comerciales.

No es la primera vez que Lula decepciona a la comunidad internacional. Por lo visto, para el astuto líder brasileño que ha logrado importantes avances para su nación,- cosa que no desestimamos en lo absoluto-, están primero los socios. Así ocurrió con Cuba, cuando le hizo un desplante a los opositores del régimen de los Castro, al no querer mediar en relación a la situación de los presos políticos. Y ahora nos sale con esta propuesta que, si bien le extiende una “mano solidaria” a Sakineh Mohammadi Ashtiani, no por ello hace de esta iniciativa menos hipócrita ante la inminente ausencia de una necesaria condena de su parte.
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