22 de agosto de 2019, 15:43:11
Sociedad

cuidado con hacer ejercicio con excesivo calor


¡Olvídese de salir a correr a las dos de la tarde!


El verano es siempre buen momento para hacer deporte. Parece que existe una mejor predisposición y disponemos de más tiempo. Pero el calor nos obliga a tomar algunas medidas de precaución, ya que las consecuencias pueden ser muy graves y llegar a sufrir, incluso, un paro cardiaco. Así, por ejemplo, no se le ocurra hacer deporte a las dos de la tarde en pleno verano.


Las altas temperaturas propias del periodo estival pueden ser muy perjudiciales para la salud de los deportistas que gustan de ejercitarse al aire libre. Tanto si se está de vacaciones como si se continúa haciendo deporte en su ciudad, el calor puede ser un mal compañero de ejercicio que nos obliga a tomar ciertas precauciones.

El médico especialista en Medicina de la Educación Física y Deportes, Juan Carlos Segovia, ha explicado a EL IMPARCIAL que a la hora de hacer deporte en verano, con altas temperaturas, fundamentalmente hay que tener en cuenta tres aspectos:

- La temperatura: para hacer deporte en época de calor hay que escoger horas en las que la temperatura sea menor, como a primeras del día (7:00 u 8:00 horas) o a últimas de la noche (20:00 o 21:00 horas, que todavía hay luz). Es muy importante evitar las horas centrales del día (de 14:00 a 16:00 horas), las de más calor.

- La protección de la piel: un deportista que corre o un ciclista está mucho tiempo expuesto al sol con el peligro que pueden suponer los efectos de los rayos ultravioletas sobre la piel. Deben tener especial cuidado con esto los que llevan la cabeza con el pelo corto o, incluso, rapada.

- La hidratación: es muy importante beber la cantidad suficiente de agua para estar bien hidratado. Sólo hay que pensar que un ciclista en el Tour de Francia ingiere entre 13 y 16 litros de agua diarios. De esta forma, un deportista normal en verano durante el día tiene que beber entre 2 y 2,5 litros, más otro durante la hora que esté haciendo deporte.

Los ciclistas también se exponen mucho tiempo al sol.Juan Carlos Segovia, que también es profesor asociado de la Escuela Titular del Centro de Medicina Deportiva de la Comunidad de Madrid, apunta que estas tres recomendaciones son fundamentales, pero además, en verano, cuando estamos lejos de nuestro lugar de residencia, también “es necesario tomar precauciones de sentido común”.

En este sentido, recalca que “es muy importante hacer un buen calentamiento, buscar sitios adecuados para hacer deporte (ejemplo: los ciclistas deben tener cuidado con el tráfico de las carreteras), llevar ropa reflectante si hay tráfico o si se hace submarinismo es conveniente utilizar las boyas que sirven para indicar dónde estamos”.

También se aconseja buscar caminos con sombra, vestir con colores claros, utilizar el calzado adecuado y procurar que las comidas sean ligeras antes de hacer deporte. La recomendación es que se ingiera, sobre todo, fruta, cereales y leche, entre 90 y 120 minutos antes del ejercicio.

No hay que olvidar que evitar ejercicio intenso en horas de calor, beber agua aunque no se tenga sed y protegerse del sol son recomendaciones para todos, pero especialmente dirigidas a niños, ancianos y enfermos.

La hidratación es fundamental para hacer ejercicio con calor.Consecuencias muy peligrosas
Este especialista en medicina deportiva aclara que si cometemos la “barbaridad” de irnos a correr, por ejemplo, a las 14:00 horas y además no nos hidratamos lo suficiente, desde el punto de vista médico las consecuencias pueden ser muy graves y podemos sufrir, incluso, un paro cardiaco.

“Uno de los principales problemas es que la gente piensa que a base de sudar es como se pierde peso: eso es mentira, ya que al sudar te quedas sin agua y si te quedas sin agua, no refrigeras el cuerpo y sube la temperatura”, explica Segovia, que añade que “a través de corazón hacemos una termorregulación del cuerpo: a más temperatura, sube la frecuencia cardiaca. Igualmente, el calor nos hace perder líquido y la sangre se vuelve más espesa”.

De esta forma, insiste, “por un lado, ese sistema de regulación se puede parar, con lo que ya no se enfría el cuerpo y, por otra parte, si la sangre es más viscosa y se colapsa se nos puede parar el corazón”. Aclara que, “mientras se está haciendo ejercicio no hay tanto peligro, pero cuando se para, cuando el corazón ya no tiene tanta frecuencia cardiaca, la sangre se forma una 'plasta', no circula y se puede morir por un paro cardiaco”.

Igualmente, si en el ejercicio se sienten mareos o náuseas, no lo dude, deje de hacerlo porque sufre de agotamiento por el calor. Hay que recordar que los síntomas de la deshidratación son sensación de sed, dolor de cabeza, debilidad, mareo, calambres y vómitos. Si aun así no se recupera, pida ayuda médica, podría tratarse de un golpe de calor o una insolación.

Las personas mayores, los niños y los enfermos son población de riesgo con el calor.La temperatura cambia la forma de entrenar
En cualquier caso, el doctor Segovia matiza que es muy importante, tanto cuando hace calor como cuando hace frío, adaptarse poco a poco: “lo que hay que hacer es cambiar las formas de entrenar en invierno y en verano. Con frío hay que llevar ropa de abrigo pero que deje transpirar, utilizar horas solares donde hace más calor y, muy importante, hay que seguir bebiendo mucho líquido a pesar de que no se tenga sed (el vaho y el “humo” que nos sale de la cabeza es agua que perdemos)”.

Del mismo modo, “en verano hay que beber más agua por las altas temperaturas, pero lo más importante es aclimatar las horas; el corazón y los músculos hay que ejercitarlos en la misma línea”. Segovia concluye: “Hay que hacerlo al revés, en invierno hay que abrigarse para no perder el calor y en verano hay que compensar ese calor con líquido”.
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