12 de mayo de 2021, 7:23:45
Opinión


Mamen Sánchez, novelista de éxito

Juan José Alonso Millán


Mamen Sánchez es un ser humano singular. Personaje de cuento corto de cualquier dominical de periódico. Madre joven y guapa de muchos hijos estupendos. Familia numerosa que se llamaba antes. Tiene un marido que además de ser el padre de sus hijos, es un abogado al servicio del Real Madrid, ignoro las camisetas que venderá, pero me consta su talento. Mamen Sánchez trabaja como periodista en un despacho cumpliendo la jornada laboral o más. Bueno, pues a pesar de todo esto un buen día, entre niño y niño, se pone a escribir una novela. Y no la escribe en Ibiza en agosto, ni esquiando en Baqueira Beret, ni en Marbella jugando al golf. La escribe quitando las horas al sueño, al marido, al trabajo… y con los niños no sé qué hace. Pues ella va y fabrica un producto literario que vende rosquillas. Los novelistas de este país, desde Cervantes hasta Delibes pasando por Galdós, son inesperados y sorprendentes y no se diferencian nada de usted o de un servidor. Gustavo Pérez Puig en un artículo reciente, señalaba, que él había tratado a dramaturgos como Jardiel, Mihura, Paso o Alonso Millán y que la personalidad y el lenguaje de estos autores, respondía a los textos de sus obras. Parece de cajón que un autor como Arrabal escriba de instinto a Santa Teresa. Pues esto no ocurre con los novelistas actuales. Con la triunfadora de este año está, María Dueñas, directora del departamento de filología inglesa de la Universidad de Murcia.

Esta ilustre profesora de universidad ha escrito un best seller, a pesar de su juventud y ser encantadora, EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, comedia desenfrenada al aire de John Le Carré pasado por el protectorado de Marruecos antes de que ella naciera. Julia Navarro tiene éxito siempre, en todo lo que se propone. Sus libros están en las listas de ficción de más vendidos. DIME QUIÉN SOY es un tocho de más de mil páginas con guerra civil inevitable y cultura viajera. Otro pelotazo. Hija de un viejo amigo, comenzó en TVE con Amestoy y luego pasó a PUEBLO y de ahí al éxito fulgurante siendo la novelista actual más leída. Milagrosa Frías con, LA VERDAD DE LA NUTRIA, Premio Torrente Ballester se saca del ordenador su cuarta o quinta novela llena de fantasía e imaginación en la línea de la literatura contemporánea nórdica; Jo Nesbo, sin ir más lejos. Tiene dentro una película, como se hacían antes, con muchos decorados exóticos, personajes aventureros, mucha acción y una protagonista también de las de antes. Ésas que se salían de la pantalla y llegaban lo menos hasta Jerez de los Caballeros, por Badajoz de donde es nacida Milagros Frías.

Conocí a Mamen Sánchez en una cena organizada por Álvaro de Luis en su programa CALIENTE Y FRÍO, educada, amable y simpática, sin pizca de pedantería, escuchando y sin ápice de aire progresista al uso, casi pidiendo perdón por haberse atrevido a escribir algo.

Esperándome lo peor, empecé AGUA DEL LIMONERO y la leí de un tirón y me divertí como un enano. Qué bien escrita, qué bien dialogada y qué trama más lógica. Ahí hay una escritora y me apresuré a asistir a la presentación de su libro, en el salón más grande del Hotel Ritz. Se puso el cartel de no hay butacas. Toda gente guapa y distinguida. Con un pianista y un piano y una pareja de buenos actores que dieron forma dramática a algún pasaje del agua del limonero en forma de cóctel de media tarde.

La narrativa poco tiene que ver con el diálogo, aunque en este caso el diálogo fuera excelente. Dos escritores notables hablaron del libro. Todo bien hasta la presencia de Mamen Sánchez, que lo llenó todo con su iluminada candidez. Un éxito total, como ocurre siempre con la primera novela. Con la segunda, es cuando hay que amarrarse los machos. Frase prohibida por la Generalitat de Catalunia. Espero con impaciencia la segunda novela de Mamen.

He aquí las cuatro mujeres triunfadoras de esta temporada, que no lo parecen, que van por la vida normales. Los novelistas deben tener pinta de Víctor Hugo o Dostoievski por lo menos. Espero que estas mujeres con el tiempo se parezcan a Simone du Beauvoir y se expresen sin que haya dios que las entienda. De manera, que a ser pedantes, progres, despreciativas y vanidosas, si no, no vamos a ninguna parte.
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