11 de diciembre de 2019, 5:18:43
Opinion


Apoyo al nacionalismo en Cataluña: que votan y que opinan los electores (II)

Lourdes López Nieto


La reflexión diaria sobre los acontecimientos políticos que ocurren en Cataluña refuerzan dos ideas que venimos exponiendo: las singularidades del nuevo ciclo político , que se inicia con la firma por parte del PSC del Pacto del Tinell y los numerosos condicionamientos que esta decisión tiene sobre el funcionamiento del sistema político español. La fecha de las elecciones al Parlamento de Cataluña es un nuevo ejemplo de lo afirmado: cuanto más se retrase la convocatoria electoral, mayor coincidencia y confusión entre la campaña electoral y el debate en Cortes de unos presupuestos decisivos para la continuidad del gobierno. La hipotética opción del presidente Montilla de realizar los comicios en día laborable, rompería con la actual costumbre electoral y retrotraería a una práctica del franquismo. Además sería un abuso de la cocina electoral como hiciera Ibarreche cuando modificó las reglas de juego para poder gobernar . La opción de hacer coincidir la convocatoria con un Barcelona-Real Madrid, también carece de precedentes y desconocemos el impacto que pudiera tener sobre los comicios el resultado del partido, si este se jugara como siempre en sábado.

Sin embargo, es posible que la citada opción trate de paliar la creciente abstención en Cataluña. Recordemos que allí la participación en cualquier tipo de elección ha ido bajando, es inferior a la media nacional e incluso lidera alguno de los índices de abstención. ¿Considera Montilla la abstención un problema que se puede mitigar incentivando la reducción legal de la jornada laboral? Aunque los motivos que impulsan a los ciudadanos a no votar son diversos, lo cierto es que a través de encuestas sabemos que las tasas de desapego respecto a políticos e instituciones democráticas crece: los partidos y la clase política son considerados como el tercer problema de los españoles, tras el paro y problemas económicos y para 65,2% la situación política es mala y muy mala (CIS, julio 2010). Similares porcentajes se manifiestan en Cataluña, ya que la insatisfacción con la política es considerada el tercer problema y a la mitad no le interesa nada o poco la política. Quienes opinan que están poco o nada satisfechos con el funcionamiento de la democracia son 2/3 (CEO, julio 2010). Recordemos que en 1998 solo el 32% de los españoles compartía dicha opinión.

Es posible que esta fractura obedezca a que paradójicamente los políticos, muy atentos a las encuestas, las ignoren porque sepan que no siempre y no todas son creíbles. También porque los dirigentes padezcan un síndrome de soberbia identitaria que les lleve a ignorar la opinión de quienes representan, aunque lógicamente no estén sujetos a mandato imperativo. Otra respuesta complementaria o alternativa es la dificultad de satisfacer electorados plurales y volátiles en el seno de cada partido.

Es posible que esta fractura obedezca a que paradójicamente los políticos, muy atentos a las encuestas, las ignoren porque sepan que no siempre y no todas son creíbles. También porque los dirigentes padezcan un síndrome de soberbia identitaria que les lleve a ignorar la opinión de quienes representan, aunque lógicamente no estén sujetos a mandato imperativo. Otra respuesta complementaria o alternativa es la dificultad de satisfacer electorados plurales y volátiles en el seno de cada partido.

Aunque las encuestas sostienen que ha crecido el sentimiento nacionalista, es menester preguntarse en que medida son homogéneos en torno a esta cuestión los votantes del PSC y de CIU. De esta forma cruzando las preguntas por el recuerdo de voto, única forma de aportar alguna respuesta a esta demanda, podemos reforzar la tesis de la complejidad de los electorados citados. Recordemos que según los últimos datos del CEO, el 47% se siente más catalán que español o solo catalán. Sin embargo, esta opinión solo está compartida por un 35% de los votantes del PSC y por un 55% de electores de CIU, en contraste con el 94% de los de ERC. Las elecciones generales son consideradas las más importantes de todas, opinión sostenida por casi el 40% de catalanes y compartida por casi el 50% de los votantes del PSC. Esto ayuda a explicar que este partido obtenga siempre más respaldo en dichas elecciones que en las autonómicas. Estas últimas solo son consideradas las más importantes por el 17% de los votantes socialistas, frente al casi 40% de los electores convergentes. También se advierte la compleja opinión entre los electores del PSC, no solo por la presencia de líderes tan diversos en las campañas como Felipe González, Zapatero y Carmen Chacón, sino por la significativa fragmentación de las opiniones en torno a la cuestión nacionalista. Otro ejemplo lo constituye una pregunta ya histórica acerca de cual cree que debe ser la relación entre Cataluña y España. Una de las cuatro opciones (un estado en una España federal, apoyada por un 31%) puede inducir a confusión y es un ejemplo de las disfunciones de las encuestas, ya que es presumible que muchos no sepan cual es el sentido de la pregunta. En cualquier caso, la opinión está bastante fragmentada: unos opinan que Cataluña debe ser una CCAA, (33%) porcentaje que sube hasta el 43% entre los socialistas pero queda en un 28% entre los votantes de CiU. Otra de las opciones es si Cataluña debería ser un estado independiente, opinión apoyada por un 24% de los electores, si bien solo por un 10% de los socialistas y un porcentaje similar por votantes convergentes (28%). .. ¿Tendrán en cuenta estas opiniones los políticos?

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