13 de noviembre de 2019, 3:17:49
Sociedad

Entrevista a Manuel Lozano Leyva, catedrático de Física Nuclear


Manuel Lozano Leyva: "Uno de los grandes errores de Zapatero fue decir que la energía nuclear ya había pasado"


Ante la polémica sobre la instauración del Almacén Temporal Centralizado (ATC) en España, EL IMPARCIAL ha entrevistado a Manuel Lozano Leyva, que considera que la energía nuclear es la "energía del futuro" y que defiende "el raciocinio y que las cosas se hagan atendiendo a cuestiones técnicas y humanas, pero no de coyuntura política". Este catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear en la Universidad de Sevilla se ha convertido tras la publicación en 2009 de su libro Nucleares ¿por qué no? en el abanderado de las centrales nucleares, como él mismo dice que le llaman. Lozano, que siempre ha estado ligado a la izquierda, asegura que "defiende con pasión" sus ideas, entre ellas la apuesta de la energía nuclear como remedio a los males del presente y del futuro.


¿En qué consiste un Almacén Temporal Centralizado (ATC)?
Es simplemente un almacén de unos residuos nucleares, que es de las pocas industrias cuyos residuos se pueden almacenar. Normalmente, las industrias expelen sus residuos a la atmósfera, a la biosfera o a los ríos. En el caso de la industria nuclear son unos residuos que se quedan localizados y almacenados.

Tienen unas características determinadas. Son radiactivos y exigen unos procesos que los hagan inocuos. Esto es lo que se quiere instalar en España en un lugar concreto donde estén todos juntos.

¿Qué peligros puede entrañar este ATC para las localidades que lo acojan?
Ninguno. Esto tiene unos componentes de oportunidad política e, incluso, ideológicos. La energía nuclear se lleva produciendo desde hace unos 60 años y la propia producción de la energía ha desembocado en poquísimos accidentes, incluido el más grave de todos que fue el de Chernóbil.

Por otra parte, los residuos jamás han producido accidentes, ni en el almacenamiento ni en el transporte, y eso que se calcula que se han transportado residuos radiactivos a lo largo de millones de kilómetros. Es la experiencia la que indica que son inocuos.

¿Podría producirse un nuevo Chernóbil?
Lo de Chernóbil, como casi todo lo referente a la energía nuclear, se utiliza como espantajo con intereses partidistas tanto de unos como de otros porque esto, curiosamente, tiene una carga ideológica absurda.

La cuestión de Chernóbil es que 25 años después se conoce perfectamente lo que pasó allí. Los informes elaborados por numerosos científicos y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las Naciones Unidas y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) establecen que hubo 57 muertos y 4.000 afectados, de los cuales su supervivencia fue del 92 al 94 por ciento. Claro, ahora pueden decir que fueron centenares de miles, pero todo es absolutamente mentira.

Es imposible que se pueda volver a producir porque ya ni hay una URSS en descomposición, ni hay unos reactores sin edificio de contención, ni es una tecnología sin coeficiente de frenado -que ya no existe-, ni los reactores están dedicados a cuestiones militares como ocurrió en Chernóbil.

¿Por qué cree que hay tanto miedo a la energía nuclear cuando hay unas garantías de seguridad?
Si uno analiza este asunto desde el punto de vista científico se queda perplejo. La izquierda ha perdido ya tantas banderas que las únicas que les quedan son algunas relativas al sexo, al matrimonio homosexual y a la energía nuclear. Y desde el punto de vista de la derecha también se utiliza de forma partidista. En este país, ni Franco, ni ningún partido de derechas, ni nadie ha defendido la energía nuclear y llevamos cuarenta años beneficiándonos de ella.

Ahora, los gobernantes de las comunidades, de derechas e izquierdas, se manifiestan con unas actitudes de una estrechez de miras espectacular. Yo creo que están muy desconcertados. Cuando uno quiere hacer intervenir la ideología en un asunto técnico o científico, se provoca desconcierto.

En el PSOE están totalmente divididos. El ministro Sebastián es una persona sensata que está tratando de poner orden. En cambio, hay personas como el señor Barreda que dicen auténticas tonterías. A la derecha le pasa exactamente lo mismo. Está el señor Camps, que no es capaz de decir que quiere que vaya el ATC para su Comunidad Autónoma, mientras que la señora De Cospedal dice lo contrario.

Están desconcertados porque lo quieren utilizar políticamente. Aquí los únicos que tienen que ser escuchados son los técnicos y, sobretodo, el Consejo de Seguridad Nuclear, que es un organismo nombrado por el Parlamento, por tres quintos de todos ellos.

En lugar de hacerle caso al Consejo de Seguridad Nuclear del Estado, utilizan la energía nuclear por sus aspectos políticos y electoralistas.

En Cataluña no, porque hay elecciones ahora, Camps cree que es un ataque del Gobierno, Barreda piense que así le va a sacar rédito político y le va a ganar a De Cospedal, etc. Eso es de una falta de seriedad absoluta.

Es patético cómo no sólo se ha convertido en un problema nacional, sino también en un problema de regiones y de intereses ante las elecciones. ¿Por qué trae cola aquí y no en Holanda? En Holanda el ATC está instalado en un parque industrial de un lugar donde nadie protestó y no pasa absolutamente nada.

¿Cree que, tal y como están las cosas, es necesario un debate sobre energía nuclear?
Claro, pero es que un debate, ¿entre quién? Mire, a mí desde que saqué el libro Nucleares, ¿por qué no? me invitan a lo que llaman debates pero lo son entre un catedrático de física nuclear como yo y una persona, la que sea, que está a favor o en contra por razones ideológicas.

Por ejemplo, Greenpeace. Me gustaría saber cuánto tiempo López de Uralde, que ahora ha dejado la plataforma, sigue manteniendo su postura anti nuclear porque su predecesor, el director general que ocupaba su mismo cargo en el Reino Unido hace cuatro años, ahora está a favor de la energía nuclear.

Aquí se esgrime esta bandera a favor de unos u otros y nadie le hace caso a la racionalidad ni a la ciencia y a la tecnología, que son las que deberían de poner un poco de orden en esto.

Cuando se dice debate en la energía nuclear es como si se hiciese uno sobre el corazón invitando a un cardiólogo y a un periodista de la prensa rosa. Un debate es a otro nivel.

¿Qué le parece que el Gobierno esté en contra de la energía nuclear cuando mucha de la energía que importa de Europa procede de centrales nucleares?
Con respecto al Gobierno, yo creo que no está ni a favor ni en contra. Están desconcertados ante cómo manejar este asunto. Por ejemplo, Felipe González, que fue el que introdujo la moratoria nuclear en España, ahora está a favor. Así que imagínese el resto de partidos. Con el PP ocurre lo mismo.

Lo que hace falta de verdad es que los políticos se den cuenta de que la energía nuclear es algo imparable y que la humanidad jamás va a renunciar a una conquista científico-técnica tan potente. Nunca. Lo que ocurrirá será que unos países se quedarán dentro, otros fuera y otros se aprovecharán.

Aquí nadie se puede imaginar que los franceses estén locos o que sean suicidas porque en Suecia, que es uno de los países más ecologistas y sensatos de hoy en día, se produce el 50 por ciento de la energía nuclear del país y Finlandia o Suiza están construyendo nucleares.

Si esto lo siguen utilizando como asunto electoral, estamos perdidos.

¿Cree que la energía nuclear será el futuro o que las renovables pueden acabar dejándola a un lado?
Esto es imposible, es una cosa que se está diciendo por ahí y eso simplemente es absurdo. Es otra grandiosa mentira. Cuando se habla de renovables hay que saber de qué se está hablando.

La mayor fuente de energía renovable este año ha procedido de las hidroeléctricas, construidas por Franco, porque el año pasado fue de una pluviosidad muy generosa.

La eólica está muy bien, yo estoy a favor porque es una tecnología muy sencilla, lo que ocurre es que el viento sopla cuando sopla.
Luego está la energía solar, de la que hay dos clases: la fotovoltaica y la termosolar, que jamás se deberían haber desarrollado, sino que deberían haber permanecido en el campo de la investigación y no subvencionada hasta unos extremos que cuanto más sol haga, más cara nos resulta la energía.

La solar, que es una energía a la que están llamando renovable, es un desastre, sobretodo la fotovoltaica. La termosolar tiene un futuro que todavía es un tanto incierto pero que se ha llevado una cantidad de subvenciones que deberían haberse dedicado a la investigación y no al desarrollo.

¿Es, entonces, la energía nuclear la única que se puede utilizar realmente para combatir la contaminación?
No. Yo creo que el futuro será parecido al de ahora pero un poquito más abierto. Yo, por ejemplo, no soy tan extremista como lo son en Francia, donde el 80 por ciento de la energía es nuclear, sino que creo que es bueno tener una diversificación por muchas razones. Creo que la energía renovable siempre va a estar respaldada por una fuente más estable, como la energía nuclear, que es la más económicamente estable y competente.

Luego hay otras fuentes de energía como el ciclo combinado, que habrá que intentar que sea el mínimo posible por razones estratégicas y de soberanía nacional porque dependemos totalmente de fuera. Con la energía nuclear no dependemos de nadie, por mucho que se diga.
Tendremos que tener un mix razonable, pero desde luego la que va a primar será la energía nuclear.

Usted ha dicho que quien no apoya lo nuclear está defendiendo el petróleo…
Yo lo que digo siempre es que no se puede abrir un debate de renovables frente a nucleares porque es la falsedad más grande donde hemos caído todos. Aquí cuando se dice nuclear no, se dice petróleo, gas y carbón sí. Ese es el dilema.

Yo estoy a favor de consumir menos, pero qué vamos a hacer ¿dar un paso para atrás en la civilización? Si no se da un paso atrás, hay que decir de dónde vamos a sacar la energía. La termosolar, por ejemplo, este año ha estado tres meses y medio sin producir ni un megawatio porque en Sevilla estuvo tres meses y medio sin parar de llover.

Entonces, que vengan y digan si es verdad que esa energía va a abastecer a no sé cuántas familias. Como eso no puede ser, alguna fuente tiene que respaldar eso. Si es la energía nuclear o es el gas, el petróleo y el carbón.

¿Cree que se está haciendo en España y en el mundo una apuesta decidida por las energías no contaminantes?
Ahora se habla ya del renacimiento nuclear. Este fue uno de los grandes errores que cometió el año pasado el presidente del Gobierno, que ya le llamaron la atención, cuando dijo que era una energía que había pasado, que sólo se construía una central… Hay 51 centrales nucleares en construcción en el mundo. El número de proyectos que hay en todo el planeta es tremendo porque se han dado cuenta de que esta energía es limpia, sus residuos son controlables, es estable en su producción y, además, es barata. Por ello, tanto para el cambio climático, como por razones de independencia y soberanía es una energía que está renaciendo en todo el mundo.

Aunque localmente, podrá haber países que por coyuntura política o por estrecheces de miras la frenen, como es el caso de Portugal o España.
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