11 de diciembre de 2019, 10:37:49
Opinion


El PNV larva la cohesión social



Estaba cantado. Las palabras de Iñigo Urkullu hace no mucho diciendo que no veía nada claro su apoyo al Gobierno el la votación de los Presupuestos Generales del Estado eran una mera pose cara a la galería. En el Euskadi Buru Batzar sabían que les darían lo que pidiesen, por descabellado que fuese. Jugaban con la baza de que Rodríguez Zapatero necesitaba imperiosamente sus votos y con la convicción de que el Presidente siempre se ha mostrado receptivo a los peajes nacionalistas, por leoninos que éstos fueran porque ha roto conscientemente con el único dique posible frente a las incontenibles demandas nacionalistas: el acuerdo sobre la organización territorial del Estado entre centro derecha y centro izquierda acuñado en la Transición. En esta ocasión lo que han obtenido no ha sido únicamente la gestión del INEM y de las bonificaciones empresariales para que las gestione el Gobierno vasco, sino poner a Pachi López a los pies de los caballos. Dicho sea de paso, con la aquiescencia de Ferraz.

Las mismas competencias que ahora se aprueban para Euskadi fueron solicitadas en su momento -con una cuantía y atribuciones menores- por el actual lehendakari y le fueron denegadas. Hoy el PNV puede presumir de obtener para los vascos algo que Pachi López no ha podido sacarle a su propio partido. La moraleja es que se premia la presión y el chantaje. Mal mensaje. La literalidad del acuerdo no está nada clara pero, en opinión de muchos, puede suponer el principio del fin de la caja única. Así las cosas, si actualmente la presión fiscal que soporta un ciudadano vasco es menor que la de un extremeño, es posible que a partir de ahora las prestaciones por desempleo que se cobren en Guipúzcoa sean más altas que las percibidas en La Coruña. Eso por no hablar de asuntos tan susceptibles de injerencia como los cursos de formación de desempleados, o tan sensibles como la gestión del Instituto Social de la Marina.

Hay más de un mal pensado que ve en esta estratagema una suerte de pacto contra natura para ir laminando a Pachi López. Iñigo Urkullu, por motivos evidentes. José Luis Rodríguez Zapatero, porque ve en el lehendakari a uno de sus barones con mejor imagen dentro del partido, y quién sabe si un futuro tapado para sucederle. Y ambos, en suma, porque no están nada cómodos con la imagen de convivencia sostenible que están mostrando PPE y PSE. Un entendimiento que no a todos gusta y que, sin embargo, es sumamente beneficioso para la sociedad española en su conjunto. También para el PSOE: es llamativo que sea en el País Vasco, y gracias a un acuerdo PSOE-PP, donde ha tenido éxito la política territorial y autonómica del señor Zapatero, mientras sus alianzas con nacionalistas y secesionzotas, ya sean en Galicia o en Cataluña, no han cosechado más que fracasos para los socialistas. En todo caso, el precio que ha tenido que pagar el PSOE para que el PNV le aprobase los Presupuestos ha abierto la puerta a las desigualdades sociales entre españoles, al menos de hecho. ¿Qué será lo siguiente?
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