17 de septiembre de 2021, 18:36:03
Opinión


La Cañada Real: real vergüenza para todos

David Ortega Gutiérrez


Lamentablemente sólo nos acordamos de los grandes problemas cuando cada cierto tiempo se manifiestan o surge alguna noticia, luego vuelven a caer en el olvido, como si no existieran. Mucha gente piensa que hay que irse a África o Sudamérica para ayudar a los más pobres, pero para vergüenza de todos los tenemos a pocos cientos de metros de donde vivimos, en nuestro querido Madrid. En la Cañada Real viven cerca de 40.000 personas, la mayor parte de ellas, en condiciones infrahumanas. La zona próxima a Rivas y Coslada es la menos castigada, nada que ver con la que está al otra lado de la N-III, donde están realmente los principales problemas. El Gallinero es la parte más abandonada, junto con la zona donde transitan los toxicómanos y se mueve todo el mercado de la droga. A lo largo de La Cañada conviven españoles con rumanos, marroquíes y gitanos, principalmente, no todo es mercado de la droga, también hay desguace, venta de piezas de vehículos de gama alta, tráfico de objetos robados, sustracción de cobre, etc.

En muchas zonas no hay agua, ni luz, ni alcantarillado, se convive con ratas y jeringuillas y se vive en algunos casos entre cartones y chatarra. Atención a este dato, no olvidemos que hay cerca de 10.000 niños. Los problemas de escolarización, la clave para su futuro, ya se los pueden imaginar. Sólo hay una furgoneta con un médico para atender a cerca de 40.000 personas, y el problema no es mayor gracias a los movimientos vecinales y a los voluntarios que, tarde y mal pagados, se están dejando la vida para ayudar, especialmente a los niños, que tienen un futuro verdaderamente complicado.

Mientras tanto, los responsables políticos y la Administración brillan por su ausencia. Cada año que pasa el problema se agranda sin que se tomen las medidas adecuadas. Con el desalojo de las Barranquillas hace algunos años el problema se ha acuciado en La Cañada. Se precisa de una planificación a largo plazo, de trabajar paralelamente la cuestión educativa y sanitaria, afrontar con seriedad el tema de la droga y estudiar coordinadamente con las tres administraciones: estatal, autonómica y municipios afectados (Madrid, Rivas y Coslada, principalmente) la cuestión delicada de la desafectación del suelo, para legalizar la situación de los inmuebles de manera proporcionada a los ingresos de cada familia, pues en la propia Cañada Real hay grandes diferencias. Por el momento los políticos responsables han demostrado su total ineficacia, el proyecto de ley del año 2009 sigue parado, entre la Comunidad de Madrid y los Ayuntamientos citados no se ponen de acuerdo. No hay problemas para gastarse millones de euros en superpolideportivos que se utilizan no muchos días al año, o en arreglar calles -como Serrano- que no creo que estuvieran tan mal. Sin embargo, los 10.000 niños de La Cañada Real no votan, ni sus familias tampoco pues muchos son indocumentados y de la zona no hay ni censo. Como si no estuvieran en el mundo.

¿Qué podemos hacer? En este sentido tengo que agradecer al Consejo Local de Madrid de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) su labor informativa y de denuncia de este tema. Hay mucha gente que en silencio está realizando un trabajo verdaderamente responsable, ciudadano y comprometido. Creo que este es el camino, la información rigurosa, el trabajo en equipo y ejercer nuestra responsabilidad dentro de las posibilidades actuales que tenemos. Muy posiblemente, en unos meses, podamos estar en otro escenario mucho más eficaz e influyente. Poco a poco, vamos haciendo camino.
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