21 de septiembre de 2020, 17:41:15
Opinión


La realidad y el euro

Mayte Ortega Gallego


En Madrid sigue habiendo chisperos fuera de los límites del Barrio de Maravillas. Los hay también en Atocha. Durante el día de la huelga general, podía leerse en algunos bares cerrados: “Cerrado por inventario”. Y yo añado, “que tenemos que ver cómo tenemos el inmovilizado de boquerones y palillos”. Sorna en Times New Roman. Algunos han preferido dejar de ganar algunos euros con tal de no enfrentarse con piquetes y cristales rotos. Si no habían puesto cartel explicativo, esta huelga les proveía de la señalética oportuna: “Cerrado por huelga”. Todos con el mismo cartel, todo muy corporativo y sobre todo espontáneo.


La otra realidad es la de la opinión de algunos empleados públicos que no hacen la huelga porque no pueden perder un euro más. Cuentan con el antecedente de mayo (huelga también de compromiso pero menos que ésta). En verdad, esta huelga se asemeja a esa visita de compromiso que tienes que hacer con algún familiar, pero que nunca encuentras el momento oportuno y además no te apetece en absoluto. Por fin, un día te decides, te reúnes con el Gobierno, y cumples. Decía que la huelga de mayo, la bajada de sueldo y ahora otra huelga post-veraniega, es demasiado descuento en nóminas ya de por sí bastante exiguas en la mayor parte de los casos.

Creo que parte de la directiva de los sindicatos respira aliviada pensando que el día ya pasó, que han tenido que tomar otra taza de café pero que la visita de compromiso puede darse casi por acabada. Parte de la ciudadanía mira con recelo: hay casi cinco millones de parados que no están luchando por condiciones salariales sino por la causa del mismo: un salario. Nadie parece concederle más crédito al Gobierno actual, parece que entre sus propias filas, algunos dirigentes socialistas se van apartando para que no salpique demasiado. Mejor sacrificar a uno que “al ideario entero”. Conceptos como amortización, quemado, exposición seguro que salen en todas sus conversaciones.

Escuché en la radio que la cuantía económica de este día de huelga puede ascender a una pérdida de cuatro mil millones de euros. Casi todo el mundo piensa lo mismo: justo lo que nos faltaba ahora, suplir más pérdidas. Ésa es la foto diaria de España: un país donde se confunde el negocio cerrado por huelga con el negocio cerrado por bancarrota.

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