20 de octubre de 2021, 11:40:46
Opinión


Surrealismo mexicano (y 2: la impunidad )

Beatriz Reyes Nevares


El chasco que nos llevamos todos, ver la cara de satisfacción de Alejandro Encinas del PRD, al igual que los otros izquierdosos, cuando Julio César Godoy Toscano protestó como diputado, para así tener fuero que lo salve, por aquello de las dudas, aunque mañoso, en la conferencia de Prensa dijo haber entrado tan tranquilo por la puerta, claro, entró por la puerta grande; dejó con un palmo de narices, a los policías federales, que estaban al acecho de éste señor, presunto delincuente no comprobado, desde luego que, ufano, declara ser perseguido por el presidente Calderón, quien, quiere ganar los comicios en Michoacán para su partido.

Es de verdadero horror, provoca asco ver a un tipo, sea culpable o inocente, de cualquier manera tiene orden de aprehensión en su contra, fue durante muchos meses prófugo de la justicia, pero para variar sus argumentos de leguleyo mañoso lo hacen víctima y mártir del régimen, como en obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot, todos estupefactos, vimos que los que esperaban capturar al señor Godoy se llevaron un chasco.

En estas pantomimas políticas que se viven en mi país ya no hay asombro alguno, pero en política nunca hay coincidencias, ni siquiera causalidades; solamente parece haber chanchullos inexplicables para los seres normales, comunes y corrientes, pero pensantes, con dos dedos de frente; muchos no se tragan el cuento, pueden jugar al tío lolo, o los que se sienten sabelotodos, pontificar, interpretar, teorizar, analizar, pero, a lo mejor les falta el talento de George Simenon y de Agatha Christie, además de Sir Arthur Conan Doyle, la lógica, la suspicacia, la minuciosidad, observar, en serio, detalle por detalle, tener memoria, recordar el año 1994 en San Cristóbal de las casas Chiapas, las reuniones, las conferencias de prensa, a los miembros del ejército mexicano, al negociador, Manuel Camacho Solís, al obispo de avanzada Samuel Ruíz, a los de la Procuraduría General de la República, al Sub Comandante Marcos , su pasamontañas, sus mensajes literario-políticos, sus amenazas, la blancura de la tez, los ojos claros, la mirada inteligente, aguda, divertida, los dos relojes de pulsera en la muñeca.

Se requería ser estúpido para hacerse buey, todos, absolutamente todos, para fingir que nadie sabía en qué iba la trama. El niño burgués de Tamaulipas, el rebelde, al igual que Elorriaga, hijo de los dueños de uno de los mejores hoteles de Acapulco, el cura que decía ser perseguido por el Obispo, los frailes, dominicos llevando la batuta, días de gran tensión, de gran peligro; algunas veces, que pusieron a Chiapas ante los ojos del mundo entero, Emiliano Zapata renació. poco a poco, todo se diluyó.

Coincide con el asesinato del candidato del PRI en Tijuana, al otro extremo del país, al norte, en la otra frontera, dos Méxicos que no se conocían, que siguen desconociéndose; norte pujante, laborioso, sur pueblos indígenas, de gente pobre, en la miseria extrema, sufridos, humildes, sumidos en la superstición, en el alcohol, en el aguardiente el poch, en la falta de todo, paradójicamente los que se convertían al cristianismo, o adeptos a alguna secta, dejaban el vicio y se volvían productivos. Los hombres no golpeaban a la mujer, que conste, ellas fueron, han sido y seguirán siendo el sostén con su talento para el tejido, para el bordado, para la cerámica que da forma a las palomas y a los chivos que sirven de macetas, limpias, fuertes, sonrientes, a la orilla de los caminos con la negra cabellera y los cántaros de agua, para refrescarse de la calor. Con el cabello brillante como el ala de un cuervo, esas mujeres a las que conoció e hizo famosas en París. Yal sub Marcos un héroe casi como el Ché GUEVARA.

Marcos compareció ante la honorable Cámara de Diputados, allí donde se le rindió homenaje a la UNAM.

La libertad es tan grande que en la Facultad de Filosofía y Letras, la heroína es Lucía Morett, el héroe, Marcos, el auditorio Justo Sierra ya no se denomina así hace mucho tiempo es el auditorio Che Guevara, porque la mentalidad no ha cambiado, siguen en el 68, en el Marxismo-Leninismo, con el maestro Albert Hijar, quien fue brillante, antes de estar chocho, invocó la autonomía universitaria para defender a la señorita Morett cuando fue acusada de guerrillera, al encontrarla con Raúl Reyes y capturarla, obviamente creo , creemos muchos que la autonomía es otra cosa, pero, a cada quien lo suyo.

Afortunadamente hay libertad de expresión en mi país, México, desgraciadamente parece que los agentes del ministerio púbico no saben sustentar debidamente una acusación, también parece que hay muchos jueces, que, en lugar de girar una orden de aprehensión otorgan amparos como regalo de los Santos Reyes. Además se percibe cierto tufillo desagradable , como el que despiden cierto tipo de arreglos sucios cuyos fines se sospechan, pero que no son comprobables. Por desgracia. Pero en la vida política mexicana al parecer todo se vale.

Veremos en que acaba este otro show mediático ya veremos.

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