15 de noviembre de 2019, 9:01:28
Opinion


Lo que el viento se llevó

Adolfo Amorós Valderas


La rentabilidad del negocio de las energías renovables ha atraído a inversores corruptos y a la propia mafia italiana, ya que es fácil blanquear su dinero con el atractivo de que dicha energía es privada y cobra subvenciones por contribuir a la lucha contra el cambio climático. En Sicilia está la mafia y allí ha crecido el sector eólico mucho más que en otras zonas de Italia.

La energía renovables depende de las subvenciones por lo que es proclive a la corrupción la U.E. ha puesto a disposición de quien lo necesite 6000 millones de euros para el fomento de la energía de parques eólicos, dicho sector está atrayendo a estafadores de todo tipo. En Canarias la guardia civil ha abierto una investigación y se han detectados irregularidades en el plan para construir un parque eólico. Los promotores de este parque se enfrentan a delitos de tráfico de influencias, prevaricación, malversación de terrenos y soborno, el motivo son los 40 millones de euros en subvenciones de la Unión Europea. Las autoridades estimaron que es imposible cuantificar el nivel de fraude ya que las investigaciones están repartidas por diferentes países y participan la policía y la fiscalía.

En Italia donde se están desarrollando tres investigaciones las autoridades conocen el caso con el nombre cifrado “Lo que el viento se llevó”.
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