10 de diciembre de 2019, 18:26:12
Opinion


Letonia: la victoria de la austeridad

Izabela Barlinska


En las elecciones parlamentarias celebradas a principios de octubre en Letonia se plantearon dos opciones. Por un lado, se presentaba el partido gobernante de centro-derecha, la Unión, que había impuesto unas duras medidas de austeridad que provocaron tensiones y protestas sociales. Sin embargo, gracias a ellas y a la ayuda del Fondo Monetario Internacional, Letonia empieza ahora a tener un lenta recuperación de la peor crisis económica en la Unión Europea.

Por otro lado, los sondeos pre-electorales daban ventaja al partido de la oposición, el Centro Armonía, dominado por los rusos y apoyado por otras minorías (bielorrusos, ucranianos, polacos) que, en total, constituyen el 35% de la población de Letonia. El Centro Armonía se presentaba como una alternativa social-demócrata que representaba intereses de todos los ciudadanos contra los recortes presupuestarios. El Centro ganó popularidad prometiendo otorgar la nacionalidad letona a todas la minorías y, astutamente, renunció al controvertido proyecto de reconocer el ruso como la segunda lengua oficial.

Parece que la perspectiva de un probable acercamiento del pro-ruso Centro Armonía a Moscú fue un factor determinante y los letones dieron otra vez más su voto de confianza al partido la Unión y a sus dos socios de la coalición gobernante, los Verdes y los Campesinos, que en conjunto se aseguraron 63 escaños en un parlamento de 100. Los votantes apostaron por el joven economista Valdis Dombrovskis, que asumió el cargo de primer ministro cuando la crisis estaba en su peor momento en 2009, y que durante los últimos meses consiguió levantar el país de una profunda recesión y un desempleo del casi 20%.

Los grandes derrotados en estas elecciones fueron los partidos financiados por los oligarcas que habían dominado la política letona durante la ultima década. Su partido más importante, Para un Letonia Mejor, cayó desde 33 escaños en la anterior legislatura a solamente 8. Los votantes no perdonaron a los oligarcas que se habían preocupado sobre todo por sus propios intereses y sus negocios. En tiempos de austeridad, los letones han dado prioridad a la estabilidad económica y a la continuidad de las reformas.

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