17 de noviembre de 2019, 3:31:44
Opinion


Un hincha llamado Botín

Antonio D. Olano


Cuando se despotrica sobre las “hinchadas” deportivas, pienso que no los protestarios ignoran, o quieren ignorar, que sin esos aficionados. Grandes, maravillosos entusiastas de corazón de sus clubes o de los ídolos deportivos del universo mundo. No que aplaudo, está claro, las barrabasadas que ere vez en tarde se producen. Una cosa es el entusiasmo, la que no se puede ni se debe poner límites y otra bien distinta es la salvajada individual o colectiva, causante de numerosas víctimas.

El día que desaparezcan grupos como el frente atlético, mejor afición futbolística del mundo o se diluyan otros grupos de entusiastas, se acabará el fútbol. Se esfumarán los entusiasmos, que no significan anti civismo. Los entusiastas del. Barza y su himno, ayudan a que los azulgranas hayan conseguido demostrar que el fútbol es una de las más bellas Artes.

Mi amigo y sin embargo maestro, Eugenio Suárez – fundador en su día de un emporium periodístico- es seguidor entusiasta de Nadal. Deportista que es la mejor representación deportiva española. El fabuloso Migue Utrillo compartía su afición al ciclismo con la fe ciega, pero con los ojos bien abiertos, en el grandioso Bahamontes. Hoy seguiría, no me cabe duda, A Contador.

Yo soy “hincha” de los “hinchas”. Por eso aplaudo al rey de la banca, Emilio Botín, que aparece de un tiempo a esta parte, compartiendo con ese entusiasmo, a su patrocinado Alonso. O solo se emociona, sino que da muestras públicas compartiendo el éxito y la felicidad que quien es ya su amigo.

Nada humano me es ajeno. Por eso yo también aplaudo a Emilio Botín. Quien sabe admirar como él lo hace, no se endiosa, trata de ordenar la escala de valores. Sus preferencias, en su caso, están compartidas por millones de entusiasta de la Fórmula l.

Nada de presunción, que esta está dejando paso al verdadero entusiasmo. Celebra los éxitos del piloto asturiano como si él formase parte activa de la escudería de Ferrari.

Su imagen felicitando a Alonso, sus pulgares haciendo el signo de victoria humanizan todavía más a ese campeón que logró que en su imperio financiero no se ponga el sol.

Espero que, parafraseando el acertado “slogan” de su Banco de Santander, los futuros triunfos de Alonso, compartidos con Emilo Botín, sean nuestras victorias.
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