16 de noviembre de 2019, 3:17:02
Mundo

Según las encuestas, los demócratas perderán la mayoría en el congreso


Estados Unidos le pasa la factura a Barack Obama por triplicado


Este martes puede suponer un antes y un después en la política de Estados Unidos. Las elecciones de 'mid-term' (de media legislatura) son una buena piedra de toque para que Barack Obama mida hasta qué punto sus políticas están calando en el electorado estadounidense. Los últimos sondeos apuntan a que la tambaleante economía, el 9,6 por ciento de paro y las reformas fiscal y sanitaria pasarán factura a la actual administración. De este modo, todo indica que los demócratas perderán la mayoría en la Cámara de Representantes en favor de los republicanos y la mantendrán en el Senado a pesar de ceder terreno. Además, 37 estados eligen gobernador en lo que puede significar una redistribución del poder político de Estados Unidos.


La complejidad y el desconocimiento que rodean a los comicios de este próximo martes los convierten en unas consultas populares diferentes. Las 'mid-term', las elecciones que toman el pulso político a Estados Unidos en medio de la primera legislatura de Barack Obama, atraen el interés político e informativo mundial. En juego, nada más y nada menos que la mayoría bicameral y los gobernadores de 37 estados de la unión. También hay que tener en cuenta las posibles consecuencias que pueden conllevar para el presidente norteamericano y sus proyectos legislativos durante los próximos dos años.

¿Qué son las 'mid-term'?
En el complejo y enrevesado sistema electoral estadounidense, las elecciones de 'mid-term' suponen una meta volante en la legislatura. En ellas, los norteamericanos vuelven a las urnas para renovar gran parte del Senado, la Cámara de Representantes al completo y casi todos los gobiernos estatales del país.

A pesar de que las elecciones no valoran el hacer político de Barack Obama a lo largo de estos dos últimos años (juró el cargo el pasado 22 de enero de 2009), los partidos políticos, los medios de comunicación y los propios ciudadanos consideran las 'mid-term' un buen termómetro para valorar la aceptación y el calado de las políticas implementadas por el presidente.

Como telón de fondo, los norteamericanos no sólo votarán a sus nuevos representantes en Washington, amén de sus propios gobernadores, sino que también evaluarán a su presidente y, sobretodo, la complicada situación económica y las polémicas reformas sanitaria y fiscal.



Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños respecto a los comicios presidenciales. No parece que este martes vaya a ser distinto, al menos en el Congreso. Así, la gran duda en torno a las 'mid-term' es cuánto respaldo perderá Barack Obama en las dos cámaras.

A día de hoy, cerca del 37 por ciento de los norteamericanos con derecho a voto no se identifica con ninguno de los dos partidos. Es este nicho de votantes independientes la clave que podría decantar las elecciones. El descontento social en Estados Unidos se encuentra en cotas muy altas: un 61 por ciento de los estadounidenses considera que el país avanza en la dirección equivocada.

Los últimos sondeos reflejan un claro retroceso en la intención de voto entre los grupos sociales tradicionalmente demócratas. De este modo, las mujeres, los católicos, los votantes independientes y los de menor poder adquisitivo que apoyaron a Barack Obama en 2008 favorecen a los republicanos en la recta final de los comicios legislativos.

El hecho de que las dos mayorías en las cámaras estén en juego dota de una importancia aún mayor a los comicios puesto que de los resultados de este martes dependen la configuración bicameral, clave para sacar adelante cualquier propuesta presidencial, y la composición de las distintas comisiones, los organismos que desarrollan las diferentes políticas del país. Si bien es improbable que las 'mid-term' provoquen un vuelco político en Washington, sí es cierto que el fin de legislatura se podría empantanar mucho más para el equipo de Obama si los republicanos obtienen una importante victoria.

La batalla por el Senado
La Cámara alta estadounidense se rige por un sistema de tres clases de senadores diferentes. Cada dos años, un tercio de la cámara tiene que acudir a las urnas para renovar su escaño. De este modo, el martes se juegan el puesto 36 senadores y se tendrá que reasignar uno de los escaños que se mantiene vacante.

La batalla del Senado es especialmente clave para el futuro político del presidente Obama. En la Cámara alta, a diferencia que en el Congreso, la disciplina ideológica a la hora de votar es mucho más rígida, por lo que obtener la mayoría es vital para controlarla.


Infografía: Álvar Semprún


La gran mayoría de analistas coinciden en apuntar a nueve estados (Nevada, Colorado, Illinois, California, Connecticut, Kentucky, Pennsylvania, West Virginia y Washington) como los puntos calientes de cara al Senado. Para que el Partido Republicano recupere la mayoría en el Senado, una posibilidad bastante improbable según los expertos, debería hacerse con al menos 7 de los 9 estados dudosos, si bien es verdad que todo parece indicar que California y Connecticut seguirán siendo demócratas.

A pesar de que los comicios son a nivel nacional, lo cierto es que los candidatos centran sus campañas en asuntos locales. El índice de participación en las 'mid-term' es mucho más bajo que en las elecciones presidenciales, menos de la mitad de la población con derecho a voto, por lo que el candidato elegido sale ganador con un respaldo popular muy bajo.

Además, el electorado que acude a las urnas es más fiel al partido y, por tanto, más radical ideológicamente. De este modo, en las semanas previas han cobrado protagonismo movimientos políticos como el famoso 'Tea party', que no es otra cosa que asociaciones no vinculadas oficialmente a ningún partido pero que defienden un programa electoral.

El Congreso se renueva por completo
Al contrario que en el Senado, la batalla por la Cámara de Representantes estadounidense está mucho más abierta. El hecho de que los 455 congresistas tengan que pasar por las urnas asegura una renovación por completo de la Cámara y, con toda probabilidad, una redistribución de poderes.

Las últimas predicciones apuntan a que los republicanos lograrán recuperar la mayoría en el Congreso, lo que conllevaría un cambio en la presidencia del mismo que a día de hoy ostenta Robert Byrd.



Si bien es cierto que perder la mayoría en la Cámara de Representantes sería un duro revés para la administración de Barack Obama, lo cierto es que, de suceder, será una derrota menor. La disciplina a la hora de votar en el Congreso es mucho más laxa que en el Senado y es muy habitual ver a congresistas de un partido apoyando propuestas o mociones del grupo contrario.

Sin duda, donde el presidente Obama más notará la derrota en el Congreso será en la pérdida de peso en algunas de las comisiones clave y que son las encargadas de poner en marcha las políticas aprobadas en la Cámara de Representantes.

Así, la batalla por el Congreso se librará por el control de 44 escaños. La mayoría está situada en los 218 congresistas y, a día de hoy, los asientos que se consideran asegurados por parte de los republicanos son 168 por los 155 de los demócratas. La gran diferencia entre ambos partidos reside en los escaños amenazados. Según una encuesta elaborada por la cadena ABC, los congresistas demócratas cuentan con 63 sillas en peligro frente a 4 de los republicanos.

37 estados en liza
El tercer vértice de este emocionante martes electoral son las elecciones para escoger a los gobernadores de 37 estados. En este apartado, los republicanos están holgadamente mejor posicionados que los demócratas. Mientras los del burro suman 16 estados fijos, los del elefante apenas llegan a la decena.

De este modo, trece son los estados donde ambas formaciones se juegan el todo por el todo: California, Florida, Georgia, Illinois, Massachusetts, Maryland, Maine, Minnesota, Ohio, Oregon, Rhode Island, Vermont y Wisconsin.

Quien no se presenta a la reelección es Arnold Schwarzenegger. El otrora actor de la saga cinematográfica 'Terminator' deja su cargo como gobernador de California y, presumiblemente, será sustituido por el también demócrata y mano derecha del ex culturista, Jerry Brown, que ya fue gobernador entre 1975 y 1983.

Se quedan fuera de las elecciones estatales 13 territorios: Washington, Montana, Dakota del norte, Montana, Indiana, Kentucky, West Virginia, Carolina del Norte, Lousiana, Mississippi, Delaware, Nueva Jersey y Virginia.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es