26 de mayo de 2019, 23:19:33
Opinion


ZAPLANA, CAMPS, RAJOY

Luis María ANSON


En el PP, casi todo el mundo sabe que Eduardo Zaplana, vencedor repetidas veces de elecciones populares, es la gran reserva del partido. Nadie discute ahora que Rajoy se presente a las elecciones generales. Todos en el PP saben que Zaplana obtendría mejores resultados. Pero la política es la política y es a Mariano Rajoy a quien le corresponde tallar. Es un mediocre candidato pero será un excelente presidente del Gobierno como fue un ministro diez.

Zaplana, el gran político popular ha tenido la elegancia de callar ante lo que está ocurriendo en Valencia. Ha sido un ejercicio de elegancia y de sabiduría política. “No estoy en las mejores condiciones de darle consejos a Camps”, ha declarado. No se puede exigir ni más prudencia ni más discreción a quien fue brillante presidente de la Generalidad valenciana y el hombre gracias al cual el Partido Popular ganó y gana las elecciones en aquella región.

“Es la hora de la política con mayúsculas, de los políticos y los liderazgos”, ha decla-rado Zaplana en una de sus pocas apariciones públicas. Tiene razón. Intelligenti pauca.

“No debió ser tan desacertada mi labor como portavoz del partido entre 2004 y 2008, cuando tras perder las elecciones generales, obtuvimos dos años después el mejor resultado en número de votos”, ha recordado Eduardo Zaplana. Un partido político no puede, no debe desaprovechar el activo que significa un hombre como el dirigente valenciano. En todos los sitios donde ha estado, desde la alcaldía de Benidorm al Ministerio de Trabajo, su gestión ha sido admirable y su popularidad creciente. No se comprende cómo Rajoy no le recupera para los desafíos con los que se enfrentará en los próximos meses.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es