8 de diciembre de 2021, 22:15:27
Opinión


La Ciudad Olímpica en Guerra

Julimar da Silva Bichara


Rio de Janeiro, la Ciudad Maravillosa está librando una batalla vital para su futuro olímpico. Las autoridades locales están tratando de transformar la ciudad de cara a 2016 y, por ello, uno de los problemas a enfrentar es la violencia urbana, cuyo foco principal de delincuencia tiene su origen en las zonas marginales controladas por los narcotraficantes y en donde el Estado prácticamente no existe.

La estrategia fundamental consiste en conquistar las regiones controladas por las bandas de narcotraficantes a través de las llamadas Unidades de Policía Pacificadora, UPPs. En teoría, las UPPs se refieren a una estrategia innovadora de intervención del espacio público (está siendo utilizada en muchas grandes ciudades latinoamericanas), adaptada a las circunstancias de Rio de Janeiro, para que éste sea percibido por la sociedad civil como un espacio de integración, de desarrollo humano y de convivencia. Para ello, se debe ofrecer instrumentos que atiendan a las necesidades vecinales de los sectores populares. Hay que incorporar elementos de seguridad, pero también debe buscar la integración social, la acumulación de capital social, con la participación de los vecinos, y proporcionar instrumentos para el desarrollo cultural, social y económico.

Con ello se lograría debilitar el crimen organizado en dos frentes. Por un lado, se eliminaría la principal fuente de financiación de las bandas, que no sólo se deriva del narcotráfico, sino también del control de la comercialización de una serie de servicios, como de internet, de televisión por cable, de combustibles, de seguridad y etc. Por el otro, ayudaría a reducir sustancialmente su principal fuente de suministros de mano de obra, es decir, la oferta de soldados para su ejército particular, que estaría formada por jóvenes poco educados y con muy poca alternativa de empleo y renta. UPPs brindarían, por lo tanto, una alternativa de vida para los jóvenes de los barrios más empobrecidos de Rio de Janeiro.

Pero además, hay que considerar dos otros elementos para que el Estado gane definitivamente la Guerra en Rio. En primer lugar, la solución no pasa sólo por ocupar policialmente a estos barrios, sino por crear infraestructuras permanentes, con inversión pública sostenida, que mantenga la oferta de servicios públicos y promueva el desarrollo humano de los ciudadanos. En segundo lugar, la batalla que se está ganando a nivel local, tiene transcendencia regional en la lucha contra el tráfico internacional de armas y de drogas. Varios estudios y algunos casos policiales han demostrado la estrecha relación de las bandas de Rio con narcotraficantes de los países vecinos, especialmente los andinos. Eso demanda una acción coordinada a nivel internacional para eliminar el flujo de mercancías ilegales que le dan poder a los delincuentes de Rio. De otra forma, la batalla que se está ganando ahora se perderá otra vez en el futuro.

En cualquier caso, la Guerra por la pacificación de Rio está apenas empezando. Vamos a asistir a muchas batallas como la de este fin de semana. Esperemos que la sociedad carioca consiga vencer esta Guerra. Tiene todo a su favor, sólo le falta voluntad política y determinación para seguir adelante. La Ciudad Maravillosa bien se merece una Pax Olímpica eterna.
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