14 de diciembre de 2019, 12:31:51
Opinion


EL PRESIDENTE ZAPATERO Y EL COPRESIDENTE RUBALCABA REACCIONAN ADECUADAMENTE

Luis María ANSON


La huelga perpetrada por los controladores aéreos solo tenía una respuesta adecuada: la que ha dado el Gobierno. El presidente Zapatero y el copresidente Rubalcaba han reaccionado como exigía la desolación creada por un grupo profesional que se ha ganado a pulso el rencor de la ciudadanía española.

Los controladores ganan sueldos desproporcionados, trabajan lo menos que pueden, abusan hasta la saciedad y se mofan de los ciudadanos. Entre ellos hay excepciones pero la maniobra perpetrada el viernes no tiene calificativos. Los controladores han volado el puente de un cuarto de millón de españoles y han sometido a chantaje a la sociedad entera.

Hay pocas ocasiones para aplaudir a este Gobierno, que es el Gobierno de los despropósitos y las ocurrencias y que ha conducido a la nación hasta el mismo borde de la intervención europea. Pero la objetividad periodística exige elogiar al poder cuando el poder acierta. Y en esta ocasión Zapatero y Rubalcaba han reaccionado con celeridad, han adoptado medidas extremas, han tranquilizado a la población y han actuado con firmeza y seriedad. También ha sabido hacerlo el ministro de Fomento, José Blanco.

No quiero entrar en las razones de los controladores. Existen cauces legales para defender sus eventuales derechos. Lo que no es de recibo, lo que resulta inaceptable es declarar por sorpresa una huelga salvaje con perjuicio para todos y deterioro gravísimo de la imagen de España, que es unos de los tres grandes países turísticos del mundo.
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